- La inteligencia artificial sigue liderando el mercado, pero la rotación entre sectores y las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones marcan el inicio de una nueva fase del ciclo.
- El Ibex 35 cierra uno de sus mejores trimestres de los últimos años impulsado por la banca, la industria y el alivio de las tensiones energéticas.
- La menor liquidez del verano, la Reserva Federal, los resultados empresariales y la evolución del conflicto en Oriente Medio serán las claves para el tercer trimestre.
- La inteligencia artificial sigue liderando el mercado, pero la rotación entre sectores y las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones marcan el inicio de una nueva fase del ciclo.
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- La menor liquidez del verano, la Reserva Federal, los resultados empresariales y la evolución del conflicto en Oriente Medio serán las claves para el tercer trimestre.
Las bolsas mundiales cierran el segundo trimestre firmando su mejor comportamiento desde 2020, impulsadas por la caída del precio del petróleo, la mejora del sentimiento tras el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y unos resultados empresariales que, por el momento, continúan respaldando las elevadas valoraciones del mercado. El S&P 500 avanza un 14% en el trimestre, mientras que el Nasdaq 100 se dispara un 26%, en un movimiento que vuelve a situar a la inteligencia artificial como el principal motor de los mercados financieros.
Sin embargo, bajo la superficie empiezan a aparecer las primeras grietas. La fuerte corrección sufrida por las grandes tecnológicas durante la última semana, la mayor divergencia entre el Dow Jones y el Nasdaq de las últimas décadas, las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en inteligencia artificial y el renovado debate sobre la política monetaria de la Reserva Federal han devuelto la volatilidad a un mercado que parecía avanzar sin obstáculos.
El impacto de la IA
La explicación vuelve a encontrarse en la propia cadena de valor de la inteligencia artificial. Tras el protagonismo de Nvidia durante los últimos dos años, el cuello de botella se ha trasladado hacia los chips de memoria de alto ancho de banda (HBM), impulsando beneficios históricos en compañías como Micron y provocando una fuerte subida del precio de estos componentes. El problema es que este incremento de costes ya empieza a trasladarse al resto del sector. Apple y Microsoft han anunciado subidas de precios en algunos de sus productos, mientras que los inversores comienzan a preguntarse si el extraordinario ritmo de inversión en centros de datos podrá mantenerse durante mucho más tiempo.
Al mismo tiempo, el mercado ya empieza a mirar hacia el siguiente gran desafío: la capacidad energética, la refrigeración y las infraestructuras necesarias para sostener el crecimiento de los centros de datos. Esta nueva fase también explica el creciente interés por compañías relacionadas con la infraestructura, la energía, la construcción o incluso el sector espacial.
Precisamente, el espacio se ha convertido en otro de los grandes protagonistas del trimestre. La salida a bolsa de SpaceX, junto con operaciones corporativas como la adquisición de Iridium por Rocket Lab o la creciente competencia en las comunicaciones vía satélite, refleja que los inversores ya no buscan únicamente compañías de inteligencia artificial, sino también aquellas capaces de construir la infraestructura física sobre la que se apoyará la próxima década tecnológica.
Aun con todo, el contexto macroeconómico continúa siendo favorable. La caída del petróleo ha reducido parte de los riesgos inflacionistas, la economía estadounidense mantiene un crecimiento sólido y los beneficios empresariales siguen sorprendiendo al alza. El gran interrogante para el tercer trimestre ya no es si la inteligencia artificial seguirá creciendo, sino si el mercado será capaz de ampliar el liderazgo más allá de un reducido grupo de compañías o si la elevada concentración volverá a convertirse en el principal foco de riesgo para los inversores. Además, creemos que el riesgo de nuevas subidas de tipos debería moderarse una vez desaparezca el efecto temporal del Mundial de Fútbol sobre los datos de empleo y la inflación continúe desacelerándose gracias a la caída de los costes energéticos.
En cualquier caso, aunque el verano suele asociarse con un periodo de menor actividad en los mercados financieros, la historia demuestra que la combinación de una liquidez reducida y acontecimientos inesperados puede dar lugar a episodios de elevada volatilidad. Desde la quiebra de Lehman Brothers hasta la devaluación del yuan chino o el reciente desmantelamiento del carry trade del yen, algunos de los movimientos más importantes de las últimas décadas se produjeron precisamente durante los meses estivales. Este año, además, los inversores seguirán especialmente de cerca factores como la menor liquidez propia del verano, el aumento de la emisión de letras del Tesoro estadounidense, la temporada de resultados empresariales, el simposio de Jackson Hole o la evolución de los principales focos geopolíticos.
Comportamiento del Ibex 35
El Ibex 35 ha cerrado el trimestre con una revalorización cercana al 15%, consolidándose como uno de los índices europeos con mejor comportamiento gracias al impulso del sector financiero y de los valores más ligados al ciclo económico. Las entidades bancarias han vuelto a ser uno de los grandes motores del mercado, con Santander, Unicaja, CaixaBank y BBVA entre los diez mejores valores del trimestre. Este comportamiento refleja que los inversores continúan descontando un escenario de crecimiento económico relativamente sólido y unos tipos de interés elevados durante más tiempo, favoreciendo la rentabilidad del negocio bancario. Llama la atención el peor comportamiento de Sabadell respecto al resto. El mercado ha empezado a exigir resultados tras el rechazo de la OPA de BBVA y, de momento, la compañía ha defraudado.
Junto a la banca, también han destacado compañías industriales y de infraestructuras como Acerinox, Acciona, ACS o ArcelorMittal, beneficiadas por las expectativas de mayor inversión en infraestructuras, defensa y recuperación industrial tanto en Europa como en Estados Unidos. En el caso de ACS, también suma el efecto contagio positivo de todo lo relacionado con la inteligencia artificial gracias a su ventaja competitiva. Además, en cabeza del selectivo sobresale IAG, impulsada por la fuerte demanda turística, la caída del precio del petróleo durante buena parte del trimestre —el peor para el crudo desde la pandemia— y la mejora de las perspectivas para el tráfico aéreo.
Por el lado contrario, las mayores caídas reflejan un cambio claro en el apetito de los inversores. Rovi lidera los descensos tras un trimestre marcado por dudas sobre su crecimiento, mientras que Repsol ha acusado la fuerte caída del petróleo desde los máximos alcanzados durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán. También destacan las correcciones de Solaria, Telefónica y Puig, mostrando que el mercado ha reducido exposición hacia compañías con mayor sensibilidad a los tipos de interés, al consumo o a sectores más defensivos. En el caso de Telefónica, la competencia, el último reparto de dividendo y el alza de los bonos han lastrado su comportamiento.
En conjunto, el trimestre deja una conclusión clara: los inversores siguen premiando los beneficios presentes y la generación de caja frente a las promesas de crecimiento futuro, una tendencia que podría mantenerse si los tipos de interés continúan en niveles elevados.
Expectativas del Ibex 35
El Ibex 35 afronta el tercer trimestre con retos importantes, pero también con un escenario considerablemente más despejado. A medida que avance el trimestre deberíamos seguir viendo cómo se consolida la rotación desde valores más defensivos hacia compañías con mayor exposición al ciclo económico o que se vieron perjudicadas por la guerra en Oriente Medio.
Si bien este movimiento ya ha comenzado, creemos que algunas de las empresas más castigadas por el conflicto todavía podrían seguir recuperando terreno a medida que el panorama en la región se estabilice y aumenten las probabilidades de una paz duradera. Además, los riesgos sobre el suministro mundial de petróleo han disminuido de forma significativa gracias a la recuperación parcial del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. Aunque esta normalización será gradual, es probable que el mercado continúe descontando este escenario con antelación.
En cuanto a valores concretos, pensamos que Inditex puede seguir recuperando terreno y volver a acercarse a sus máximos históricos tras sus últimos resultados, en un entorno donde la moderación de la inflación debería favorecer una recuperación de la confianza del consumidor.
IAG también podría seguir rompiendo récords. La compañía continúa siendo una de las aerolíneas más eficientes del sector y afrontará un trimestre más favorable que el anterior, marcado por el fuerte encarecimiento del combustible. Asimismo, valores como ACS, Merlin o Solaria podrían capturar parte del renovado interés por las empresas vinculadas a la inteligencia artificial gracias a su exposición indirecta a la construcción de centros de datos, infraestructuras o energía.
En definitiva, si la banca mantiene un comportamiento plano o ligeramente positivo, como parece probable si las expectativas de nuevas subidas de tipos continúan moderándose y la demanda de crédito gana fuerza, el Ibex 35 podría volver a registrar un tercer trimestre positivo, apoyado por unos beneficios empresariales sólidos, una menor presión energética y una rotación del mercado cada vez más favorable hacia los sectores cíclicos.
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