- Una recesión económica es una fase del ciclo económico en el que la economía de un país, en lugar de crecer, se contrae. Este fenómeno surge cuando el PIB registra dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, y suele aparecer después de un periodo de expansión y bonanza económica.
- Este fenómeno puede impactar tanto en las bolsas como en los mercados financieros, provocando una reducción del consumo, una disminución del empleo o una caída en las inversiones, entre otros.
- Activos refugio como el oro, sectores defensivos como el de la salud o el consumo básico o los títulos en renta fija se posicionan como alternativas para invertir durante una recesión económica.
- Una recesión económica es una fase del ciclo económico en el que la economía de un país, en lugar de crecer, se contrae. Este fenómeno surge cuando el PIB registra dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, y suele aparecer después de un periodo de expansión y bonanza económica.
- Este fenómeno puede impactar tanto en las bolsas como en los mercados financieros, provocando una reducción del consumo, una disminución del empleo o una caída en las inversiones, entre otros.
- Activos refugio como el oro, sectores defensivos como el de la salud o el consumo básico o los títulos en renta fija se posicionan como alternativas para invertir durante una recesión económica.
La recesión es una fase del ciclo económico caracterizada por la contracción de la actividad económica. Este fenómeno, que tiene un efecto claro en los salarios, el empleo y, en general, el nivel de vida de las personas, puede ofrecer oportunidades de interés para los inversores, pero ¿cómo podemos intentar aprovecharlas?
¿Qué es una recesión económica?
Una recesión económica es, básicamente, una fase del ciclo económico en el que la economía de un país, en lugar de crecer, se contrae. Este fenómeno surge cuando el PIB de un país registra dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, y suele aparecer después de un periodo de expansión y bonanza económica.
A pesar de que las fases del ciclo económico carecen de una duración determinada, por norma general las recesiones económicas suelen extenderse durante varios meses; de hecho, se estima que, desde la Segunda Guerra Mundial, las recesiones económicas que han afectado a la economía han tenido una duración promedio de entre diez y once meses. Estos periodos de decrecimiento económico pueden surgir por infinidad de factores, como una crisis energética, sanitaria o un problema en la cadena de suministro, y suelen traer consigo volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros. Identificar estos escenarios resulta, por tanto, clave para construir una estrategia de inversión adecuada que nos permita mitigar las pérdidas y reducir los riesgos.
¿Es lo mismo una recesión económica que una crisis económica?
Aunque tanto las recesiones como las crisis económicas se caracterizan por ser fenómenos en los que la economía se contrae, entre ambos fenómenos existen dos matices clave que los diferencian: la duración y la gravedad. Mientras que una recesión económica es un fenómeno cíclico que suele tener una duración de meses, una crisis tiende a extenderse mucho más a lo largo del tiempo, lo que trae consigo consecuencias mucho más graves para la economía y los mercados. Además, en el caso de las crisis, los efectos suelen ser más duraderos, y tienen capacidad para provocar el colapso de la economía, así como una gran inestabilidad. Aun así, a la hora de analizar estos supuestos, se debe tener en cuenta que una recesión económica puede acabar desembocando en una crisis, por lo que deberemos prestar atención a la actualidad económica para anticiparnos a los posibles movimientos que puedan afectar no solo a nuestra cartera de inversión, sino también a nuestras propias finanzas personales.
¿Cómo afectan las recesiones económicas a la economía?
Las recesiones económicas son fenómenos con un claro impacto tanto en las bolsas y mercados financieros como en la propia economía del país y en las finanzas de la población. Este fenómeno afecta de manera directa a dos variables: el consumo y el empleo.
- Consumo: en periodos de recesión económica, el consumo de la población tiende a reducirse, ya que la población prioriza cubrir sus necesidades básicas por encima de otras adquisiciones ante el miedo a sufrir un despido o un recorte de su salario.
- Empleo: al verse reducido el consumo de la población, los despidos tienden a aumentar durante los periodos de recesión, mientras que las contrataciones se congelan. De igual manera, durante estos fenómenos también es habitual que los salarios se recorten, agravando, consecuentemente, la disminución del consumo de las familias, que ven cómo su poder adquisitivo se reduce.
Más allá de estos dos indicadores, las recesiones económicas también pueden traer consigo otras consecuencias, entre las que destacan:
- Disminución de la inversión. La incertidumbre económica y la disminución de la confianza empresarial provocan la reducción o la cancelación de proyectos de inversión.
- Aumento de la deuda pública. Los gobiernos suelen aumentar el gasto para estimular la economía, un movimiento que suele traer consigo un incremento de los niveles de deuda pública.
- Cambios en el ecosistema empresarial. Durante una recesión económica, el ecosistema empresarial de un país puede reconfigurarse, dado que hay empresas más sensibles que otras a los efectos de la contracción económica que pueden afrontar cierres y quiebras.
- Caídas en bolsa. Los mercados bursátiles no son ajenos a los efectos de una recesión y, durante estos periodos, pueden sufrir importantes pérdidas ante la incertidumbre y pérdida de confianza de los inversores en el crecimiento empresarial.
¿Qué factores pueden indicar que estamos ante una recesión?
Las recesiones económicas son periodos cíclicos que pueden surgir por múltiples factores, principalmente tras las fases de expansión y crecimiento económico. Desde un problema de suministro al estallido de una guerra, una crisis energética o, simplemente, una sobreoferta de bienes y servicios, las razones que pueden llevar a la economía a entrar en un ciclo de recesión son muy variadas, lo que hace que sea difícil predecir el estallido de estos fenómenos. Aun así, existen ciertos indicadores que pueden alertarnos de su llegada:
- Cambios de la curva de rendimientos. Cuando los bonos a corto plazo ofrecen mayor rentabilidad que los de largo plazo, suele ser un indicio de recesión.
- Descenso en los índices bursátiles. Una caída sostenida en los mercados financieros puede reflejar expectativas negativas sobre la economía.
- Caída en la confianza del consumidor. Si los consumidores pierden confianza en la economía, reducirán su consumo, lo cual puede desembocar en un episodio de recesión.
- Aumento del desempleo. Aunque también es consecuencia de la recesión, un incremento en la tasa de paro puede ser un síntoma de que la economía está en dificultades.
Estos indicadores, si bien pueden ayudarnos a predecir un cambio del ciclo económico, no son infalibles: por ello, es importante mantenerse siempre al día de la actualidad económica y política, a fin de tomar decisiones de la manera más informada posible.
¿Cómo se puede invertir durante una recesión económica?
A pesar de ser periodos caracterizados por la incertidumbre, las recesiones económicas también pueden ofrecer oportunidades de inversión interesantes, siempre y cuando se realice una buena estrategia y se tengan claros cuáles son los objetivos y el nivel de riesgo que se está dispuesto a tolerar. La gestión del riesgo y de las emociones será clave en estos periodos, así como adoptar una estrategia de inversión basada en la diversificación, en la que se incluyan activos de distintas naturalezas y sectores a fin de compensar las posibles pérdidas que puedan llegar a registrarse con algunos títulos. En este sentido, algunas de las estrategias que se pueden llevar a cabo a la hora de invertir en una recesión económica son:
- Invertir en sectores defensivos. Los sectores defensivos como el de la salud, las utilities o los bienes de consumo se caracterizan por mostrar un comportamiento más estable durante estos periodos de decrecimiento económico, ya que ofrecen bienes y servicios necesarios para la población incluso en periodos de caídas. Por ello, pueden ser de interés a la hora de invertir en una recesión.
- Invertir en activos refugio. Los metales preciosos como el oro, la plata e incluso el platino o paladio están considerados como activos refugio, ya que su precio tiende a aumentar en momentos de recesión. De igual manera, en el mercado también se pueden encontrar divisas con mayor resiliencia a la volatilidad del mercado, como el franco suizo, las cuales pueden resultar de interés para los inversores interesados en invertir durante una recesión.
- Invertir en corto. Apostar por que el mercado experimentará caídas puede ser una estrategia de interés para los inversores con mayor tolerancia al riesgo. Aun así, antes de apostar por esta estrategia, se debe tener en cuenta que esta forma de inversión no está exenta de riesgos, y que podríamos sufrir importantes pérdidas si el mercado se recupera y empieza a moverse en dirección contraria.
- Invertir en activos de renta fija. Los títulos de renta fija como los bonos o las letras del Estado pueden ofrecer estabilidad y rentabilidad en periodos de recesión. Además, pueden ayudarnos a diversificar nuestra cartera, al comportarse de forma diametralmente opuesta a la renta variable.
A la hora de invertir en una recesión, además, puede darse el caso de que algunas empresas sólidas y de gran capitalización presenten un precio más reducido. En este caso, los inversores podrán intentar aprovechar los movimientos del mercado para adquirir estos títulos, a fin de que, en el largo plazo, se revaloricen y alcancen sus valores previos. Sea como sea, antes de invertir en una recesión los inversores deberán tener claros cuáles son sus objetivos y los riesgos que están dispuestos a asumir, a fin de desarrollar una estrategia que encaje con su perfil inversor.
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