13:26 · 28 de julio de 2026

¿Podrá China superar al mercado estadounidense?

Conclusiones clave
Conclusiones clave
  • El resultado de la comparación cambia según se utilice el MSCI China el mercado continental o las acciones negociadas en Hong Kong
  • China ofrece valoraciones más bajas pero necesita mejorar sus beneficios estabilizar el sector inmobiliario y recuperar la confianza
  • Estados Unidos mantiene mayor calidad y liderazgo tecnológico aunque sus valoraciones dejan menos margen frente a una posible decepción

Comparar la bolsa china con la estadounidense parece sencillo hasta que se pregunta qué significa exactamente China. ¿Se habla de acciones A negociadas en Shanghái y Shenzhen, de compañías chinas en Hong Kong, de ADR cotizados en Nueva York o de un índice que mezcla todas esas clases? La respuesta altera por completo el balance de 2026 y también la conclusión para los próximos meses.

Hasta el 30 de junio, el MSCI China, medido en dólares y con grandes compañías de Hong Kong, ADR y una inclusión parcial de acciones A, acumulaba una caída del 14,9 % en el año. El MSCI USA avanzaba un 10,1%. Con esa definición, China no está superando a Estados Unidos, sino que parte de una desventaja cercana a 25 puntos porcentuales. Sin embargo, el MSCI China A International, concentrado en el mercado continental, ganaba un 11,9 %. Dos afirmaciones aparentemente contradictorias son verdaderas a la vez: la bolsa china internacional ha sufrido, mientras una parte importante del mercado doméstico ha resistido e incluso ha batido a Estados Unidos.

Esta dispersión obliga a reformular la pregunta. Que China supere a Estados Unidos en el conjunto de 2026 es difícil si se utiliza el MSCI China, porque tendría que cerrar una brecha muy amplia en cinco meses. Que lo haga durante el segundo semestre o en los próximos doce meses es mucho más plausible. La respuesta dependerá menos de una carrera entre países que de tres variables: beneficios empresariales, valoración y confianza en el marco político.

La valoración es la principal ventaja de China

La valoración es la ventaja china más evidente. Al cierre de junio, el MSCI China cotizaba a 10,2 veces los beneficios esperados a doce meses y a 1,36 veces su valor contable. El MSCI USA lo hacía a 21 veces beneficios y a 5,78 veces valor contable. El rendimiento por dividendo del índice chino era además superior. Esta diferencia no garantiza rentabilidad, pero modifica la cantidad de buenas noticias que cada mercado necesita.

Estados Unidos descuenta que sus grandes compañías seguirán convirtiendo la inteligencia artificial en crecimiento de ingresos y márgenes. Goldman Sachs elevó su previsión de beneficio por acción del S&P 500 para 2026 a 340 dólares, un avance del 24 por ciento, y estimó que los beneficiarios de la infraestructura de inteligencia artificial aportarían aproximadamente la mitad del crecimiento. Si esos beneficios se materializan, una valoración elevada puede sostenerse. Si la monetización se retrasa o el gasto de capital supera durante demasiado tiempo el retorno generado, el múltiplo deja poco espacio para decepciones.

China presenta el problema inverso. El descuento refleja dudas que no son imaginarias: debilidad inmobiliaria, consumo prudente, tensiones comerciales, intervención regulatoria, gobierno corporativo desigual y una prima de riesgo geopolítico persistente. Comprar a un múltiplo bajo solo funciona si los beneficios dejan de deteriorarse o si el mercado reduce la prima exigida. Un activo barato puede seguir barato durante años cuando falta confianza.

La economía china resiste pero continúa desacelerándose

La economía real ofrece señales mixtas. La Oficina Nacional de Estadística informó de que el producto interior bruto creció un 4,7 por ciento interanual en el primer semestre de 2026, a precios constantes. El sector servicios avanzó más que la industria, mientras la actividad secundaria perdió velocidad. La cifra muestra resistencia, pero también desaceleración frente al crecimiento del 5 por ciento registrado en 2025. No es una crisis, aunque tampoco representa el tipo de expansión sincronizada que por sí sola impulsaría todo el mercado.

El Banco Mundial prevé un crecimiento del 4,4 por ciento para 2026. Su diagnóstico identifica demanda doméstica contenida, consumidores cautos, baja rentabilidad en algunos sectores y un ajuste inmobiliario que continúa limitando la inversión privada. Goldman Sachs es algo más optimista y proyecta un 4,8 por ciento, apoyado en la fortaleza exportadora. La diferencia entre ambas previsiones revela el núcleo del debate: China puede seguir creciendo con exportaciones y manufactura avanzada, pero para reducir la prima de riesgo bursátil necesita que el ingreso y la confianza de los hogares ganen protagonismo.

El mercado inmobiliario continúa siendo el vínculo más delicado entre economía, confianza y bolsa. La vivienda representa una parte relevante del patrimonio de las familias. Cuando los precios caen y las ventas se debilitan, el consumidor tiende a ahorrar más. Los promotores reducen inversión, los gobiernos locales reciben menos ingresos por terrenos y los bancos deben vigilar la calidad del crédito. El Estado posee capacidad para contener una liquidación desordenada, pero estabilizar no equivale a reactivar. Mientras el sector deje de restar sin volver a absorber una porción excesiva de capital, la bolsa puede beneficiarse de una economía más equilibrada.

La política industrial puede impulsar sectores estratégicos

La política económica es, por tanto, un catalizador y un riesgo. Las autoridades han orientado financiación hacia tecnología, manufactura avanzada, energía, vehículos eléctricos, robótica y semiconductores. También han promovido recompras, dividendos y una mayor participación de aseguradoras y fondos de pensiones en acciones. Estas medidas pueden elevar la demanda estructural de bolsa y mejorar la disciplina de capital. Sin embargo, el apoyo dirigido por el Estado tiende a crear ganadores y perdedores. Favorece sectores estratégicos, pero puede mantener capacidad excesiva y competencia destructiva si no se acompaña de rentabilidad.

La campaña contra la llamada involución empresarial intenta corregir ese problema. El objetivo es reducir guerras de precios y duplicación de inversiones en industrias donde muchas compañías crecen sin generar retorno suficiente. Si funciona, los márgenes podrían mejorar incluso con una economía nominal moderada. Franklin Templeton considera que este proceso puede apoyar un crecimiento de beneficios cercano al 15 por ciento y mantiene una visión favorable sobre semiconductores, consumo discrecional, equipamiento eléctrico y biotecnología. La clave será comprobar si las empresas responden a incentivos de rentabilidad o siguen priorizando participación de mercado.

Inteligencia artificial y productividad industrial

La inteligencia artificial ofrece el contraste más interesante con Estados Unidos. El liderazgo estadounidense reside en chips avanzados, modelos de frontera, nube y capacidad de financiar inversiones gigantescas. China tiene restricciones de acceso a determinados semiconductores, pero dispone de una ventaja potencial en despliegue: energía, infraestructura industrial, robótica, cadenas de suministro y modelos de menor coste. J.P. Morgan Asset Management destaca que más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas chinas ya aplican inteligencia artificial en sus operaciones y que cerca del 40 por ciento de la inversión china vinculada a esta tecnología se dirige a robótica.

Esta diferencia puede transformar la competencia bursátil. Estados Unidos vende buena parte de las herramientas y la capacidad de cálculo. China puede intentar convertir modelos más baratos en productividad industrial. Si el valor económico migra desde la construcción de infraestructura hacia la adopción, algunas compañías chinas partirían de expectativas menos exigentes. Pero la disponibilidad de tecnología no garantiza beneficios para el accionista. La competencia, los controles de precios y la intervención pública pueden transferir el valor al consumidor antes que al propietario de la empresa.

El episodio de volatilidad de esta semana en semiconductores refuerza la necesidad de distinguir innovación de valoración. La salida a bolsa de un gran fabricante chino de memorias y las noticias sobre avances domésticos en maquinaria de litografía despertaron entusiasmo en China y provocaron ventas en proveedores internacionales. El movimiento refleja que la autosuficiencia tecnológica ya no es una aspiración abstracta. Aun así, J.P. Morgan ha advertido de que los equipos chinos todavía no compiten en los segmentos más avanzados con el líder europeo. El mercado puede reconocer progreso sin asumir una sustitución inmediata.

La divisa y los beneficios serán determinantes

La divisa añade otra capa. Los rendimientos comparados suelen expresarse en dólares. Una subida de las acciones A puede verse reducida para un inversor extranjero si el renminbi se deprecia. Del mismo modo, un dólar más débil mejora la rentabilidad traducida de los mercados no estadounidenses y suele favorecer flujos hacia emergentes. Para que China supere de manera sostenida en dólares sería útil que la moneda se estabilizara, que disminuyera la salida de capital y que el diferencial de tasas dejara de jugar tan claramente a favor de Estados Unidos.

Los beneficios constituyen la prueba final. J.P. Morgan Private Bank estimó en marzo un crecimiento cercano al 13 por ciento para las compañías chinas en 2026 y del 14 por ciento en 2027. Goldman Sachs ha señalado revisiones próximas al 23 por ciento para los beneficios de las acciones A, apoyadas en el paso desde deflación de precios industriales hacia una reflación moderada. No son cifras directamente comparables, porque cubren universos distintos, pero ambas apuntan a una mejora. El riesgo es que los ingresos nominales no acompañen o que las revisiones se concentren en pocos sectores.

Estados Unidos mantiene ventajas estructurales

Estados Unidos conserva ventajas difíciles de desplazar. Cuenta con empresas de mayor rentabilidad, un mercado de capitales profundo, mejor protección percibida del accionista y exposición dominante a la tecnología global. La economía estadounidense también ha mostrado una capacidad notable para absorber tasas altas. Goldman Sachs espera un crecimiento del 2,6 por ciento en 2026 y mantiene una previsión positiva para el S&P 500. Apostar contra Estados Unidos únicamente porque está caro sería ignorar que una parte de la prima remunera calidad y crecimiento.

China, en cambio, no necesita convertirse en el mercado dominante para ofrecer una mejor rentabilidad durante un periodo. Necesita que las expectativas dejen de empeorar. Con un múltiplo esperado aproximadamente equivalente a la mitad del estadounidense, una estabilización del beneficio y una reducción modesta de la prima política pueden producir una expansión de valoración. Esa asimetría es la razón más sólida para contemplar una fase de superioridad china, no una predicción de que su economía vaya a superar de inmediato a la estadounidense.

Lectura técnica de los índices chinos

En términos técnicos, la lectura debe mantenerse sencilla porque los distintos índices cuentan historias diferentes. El CSI 300 cerró el 28 de julio alrededor de 4.624 puntos, de modo que la zona de 4.600 funciona como referencia inmediata para el mercado continental. En el MSCI China, más expuesto a Hong Kong y cotizado en dólares, importa primero frenar la secuencia de debilidad que dejó junio. Antes de hablar de liderazgo agregado sería necesario observar máximos y mínimos ascendentes en ambos universos, acompañados por mayor amplitud y no solo por un grupo de compañías estratégicas.

Escenarios favorables para China y Estados Unidos

El escenario favorable a China combina apoyo fiscal selectivo, estabilización inmobiliaria, mejora de márgenes y una moneda ordenada. Si además el mercado estadounidense cuestiona el retorno de la inversión masiva en inteligencia artificial, la diferencia de valoración puede impulsar una rotación. En ese caso, China no tendría que presentar cifras espectaculares. Bastaría con ofrecer resultados algo mejores de lo temido.

El escenario favorable a Estados Unidos exige que el crecimiento de beneficios previsto se cumpla y que las grandes plataformas conviertan inversión en caja. Si la Reserva Federal evita un endurecimiento que comprima los múltiplos y la economía mantiene su expansión, la calidad estadounidense puede seguir justificando la prima. China podría avanzar y aun así quedarse atrás.

El riesgo más incómodo para ambos mercados sería una escalada comercial o tecnológica. Nuevas restricciones, aranceles o controles de capital dañarían a exportadores chinos y alterarían las cadenas de suministro de las empresas estadounidenses. También existe un riesgo interno chino: que el apoyo al mercado sostenga precios sin mejorar la asignación de capital. En Estados Unidos, el equivalente sería que el gasto en inteligencia artificial creciera más rápido que la demanda final.

La respuesta dependerá del horizonte y del índice

La conclusión depende del horizonte y del índice. Superar a Estados Unidos en el conjunto de 2026 parece exigente para el MSCI China después de la fuerte caída del primer semestre. Hacerlo desde los niveles actuales durante los próximos doce meses es posible, sobre todo en acciones A y sectores ligados a la adopción tecnológica. La ventaja china es el precio; la estadounidense, la calidad demostrada. ¿Qué pesa más cuando el optimismo ya está caro en un mercado y el escepticismo profundamente descontado en el otro? La respuesta llegará de los beneficios, no de los titulares.

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Alejandro de Luis

Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.

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**XTB Agente de Valores SpA se encuentra en el Registro de Agentes de Valores de la CMF bajo el N°216.

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