- Berkshire Hathaway convirtió a Alphabet en una de sus mayores inversiones por su capacidad de generar valor a largo plazo
- Google Cloud y la inteligencia artificial fortalecen la tesis de inversión pese al fuerte aumento del gasto
- El mercado seguirá atento al flujo de caja libre y al retorno de las inversiones en infraestructura de IA
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Durante décadas, Warren Buffett explicó que evitaba invertir en negocios tecnológicos porque no podía estimar con suficiente confianza cómo serían dentro de diez años. Ahora Berkshire Hathaway ha convertido Alphabet, la matriz de Google, en una de sus mayores posiciones. ¿Ha cambiado Buffett o ha cambiado Google? La respuesta parece estar en un punto intermedio. Alphabet sigue siendo una compañía tecnológica, pero su economía se parece cada vez más a la clase de negocio que Berkshire ha buscado siempre.
La apuesta de Berkshire por Alphabet
La inversión pertenece a Berkshire Hathaway, no a la cartera personal de Buffett. La compañía comenzó a comprar acciones de Alphabet en el tercer trimestre de 2025, aumentó con fuerza la posición durante el primer trimestre de 2026 y en junio acordó invertir otros 10.000 millones de dólares mediante una colocación privada. El valor conjunto de la participación ha llegado a situarse alrededor de 31.000 millones. En una entrevista reciente, Buffett confirmó que fue él quien inició la idea, aunque Greg Abel, actual consejero delegado de Berkshire, mantiene la decisión final.
El dato es importante porque descarta la interpretación de que Alphabet fuera simplemente una ruptura introducida por la nueva dirección. Buffett reconoce que no haber invertido antes fue un error. Durante años observó cómo Google construía un negocio con márgenes elevados, poca deuda y una capacidad extraordinaria para convertir atención en efectivo. Lo que antes parecía difícil de predecir se ha convertido en una infraestructura cotidiana para consumidores y empresas.
Un negocio que encaja con la filosofía de Buffett
La primera razón de la inversión es el rendimiento sobre el capital. Buffett define un buen negocio como aquel capaz de obtener retornos elevados durante mucho tiempo y reinvertir sus beneficios a tasas igualmente atractivas. Google Search cumple esa condición desde hace años. Su producto se distribuye digitalmente, cada consulta adicional tiene un coste reducido y los anunciantes acuden porque pueden medir resultados. Esa combinación crea un círculo en el que usuarios, datos, anunciantes y desarrollo tecnológico se refuerzan mutuamente.
Alphabet no depende de una sola fuente de crecimiento. Search continúa financiando el grupo, YouTube combina publicidad y suscripciones, Google Cloud vende infraestructura y software empresarial, Android extiende la distribución y Waymo ofrece una opción sobre la conducción autónoma. No todos estos negocios tienen la misma rentabilidad, pero juntos generan varias formas de monetizar la misma capacidad tecnológica.
La inteligencia artificial amenaza parte de ese modelo y, al mismo tiempo, amplía su valor. Los asistentes pueden reducir el número de búsquedas tradicionales y alterar la forma en la que se muestran anuncios. Sin embargo, Alphabet dispone de modelos propios, chips diseñados internamente, centros de datos, distribución global y miles de millones de usuarios. Buffett no necesita saber qué aplicación concreta dominará. Puede estar apostando a que Google será una de las pocas empresas capaces de capturar valor independientemente de cómo cambie la interfaz.
Resultados sólidos, pero con matices
Los resultados del segundo trimestre ofrecen argumentos a favor de esa tesis. Alphabet registró ingresos de 119.800 millones de dólares, un 24% más que un año antes. Google Cloud alcanzó cerca de 24.800 millones y creció un 82%, impulsado por la demanda de infraestructura y servicios de inteligencia artificial. El avance del cloud demuestra que la inversión no se limita a proteger el buscador, también está creando una fuente de ingresos empresarial de gran escala.

La cifra de beneficio requiere más cuidado. Alphabet declaró 112.100 millones de dólares de resultado neto y 9,11 dólares por acción, pero una parte extraordinaria procedió de ganancias contables sobre inversiones, especialmente tras la salida a bolsa de compañías participadas. No es correcto utilizar ese beneficio sin ajustes para calcular una valoración sostenible. El negocio operativo mejoró, pero el salto del resultado neto no representa efectivo recurrente generado por Search o Cloud.
El gran desafío: el gasto en inteligencia artificial
Este punto conecta con la principal duda de Buffett, el gasto de capital. Alphabet invirtió 44.900 millones de dólares durante el trimestre, principalmente en servidores, centros de datos y redes. Aunque generó 39.100 millones de flujo operativo, el flujo de caja libre fue negativo en 5.900 millones. Para el conjunto de 2026, la empresa elevó su previsión de inversión hasta un rango de 195.000 a 205.000 millones.

La Alphabet actual ya no es el negocio ligero en activos que Buffett dejó pasar hace veinte años. Está construyendo una infraestructura comparable por escala financiera a una red eléctrica o ferroviaria, aunque con ciclos tecnológicos mucho más rápidos. Esa transformación puede haber facilitado que Buffett entienda el activo, pero también aumenta el riesgo. Los servidores se deprecian, los chips quedan obsoletos y cada competidor está gastando cantidades similares.
¿Por qué invertir justo cuando el flujo de caja libre se vuelve negativo? Porque Buffett puede considerar que el desembolso actual crea una barrera de entrada. Pocas compañías pueden reunir modelos, chips, energía, datos, talento y distribución a escala mundial. Si la demanda de inteligencia artificial continúa creciendo, los costes actuales se convertirían en capacidad difícil de replicar. Si la demanda decepciona, Alphabet conserva negocios que generan efectivo y puede reducir el ritmo de inversión.
La flexibilidad es una parte esencial de la tesis. Una compañía joven financiada con deuda necesita que la inteligencia artificial produzca ingresos rápidamente. Alphabet terminó el trimestre con 242.500 millones de dólares en efectivo y valores negociables, frente a 98.200 millones de deuda a largo plazo. Esa liquidez le permite soportar varios años de inversión, aunque una parte del efectivo proceda de la ampliación de capital realizada durante 2026.
Una apuesta con visión de largo plazo
Berkshire participó en esa ampliación con 10.000 millones. Las acciones de clase A se colocaron a 351,81 dólares y las de clase C a 348,20. La cotización ha caído posteriormente hacia 318 dólares después de que el mercado castigara el aumento del gasto. Esto significa que la última compra privada de Berkshire no está protegida frente a pérdidas de corto plazo. Buffett está aceptando volatilidad porque su horizonte no depende del próximo trimestre.
La operación también refleja la dificultad de Berkshire para utilizar su enorme liquidez. Comprar una empresa completa exige encontrar un objetivo suficientemente grande, comprensible y a un precio razonable. Alphabet permite desplegar decenas de miles de millones sin asumir el control operativo. Buffett puede adquirir una parte de un negocio excepcional y dejar que un equipo especializado decida cómo desarrollar la tecnología.
La valoración no puede analizarse solo con el beneficio por acción publicado. Las ganancias extraordinarias sobre participaciones reducen artificialmente el múltiplo. Resulta más útil observar el beneficio operativo de Search, YouTube y Cloud, descontar la inversión necesaria para mantener la capacidad y valorar cuánto del gasto actual generará retornos futuros. La caída de la acción indica que el mercado no duda de los ingresos, duda del precio que Alphabet debe pagar para conservarlos.
Los riesgos que enfrenta Alphabet
J.P. Morgan mantiene una visión positiva después de los resultados y considera que la fortaleza de Search y Cloud respalda la monetización de la inteligencia artificial. Otros analistas han reducido objetivos porque temen que el gasto crezca más rápido que el beneficio operativo. Ambas posturas pueden ser correctas en horizontes diferentes. Alphabet puede ampliar su ventaja tecnológica mientras sus márgenes y flujo de caja sufren durante varios trimestres.
Existen riesgos que Berkshire no puede controlar. Los modelos abiertos y los competidores chinos abaratan la inteligencia artificial. OpenAI, Anthropic, Microsoft, Amazon y Meta compiten por usuarios, desarrolladores y capacidad. Los reguladores cuestionan la posición de Google en búsquedas y publicidad. Además, las respuestas generadas por IA pueden reducir visitas a páginas externas y modificar la economía que sostiene el buscador.
El riesgo más profundo es que la inteligencia artificial convierta una franquicia de alto retorno y poco capital en una industria intensiva donde todos deben gastar para evitar perder cuota. Buffett siempre ha preferido empresas capaces de subir precios y distribuir efectivo. Alphabet está reinvirtiendo cantidades enormes para defender una posición que antes necesitaba menos inversión. La tesis funcionará si esos desembolsos crean nuevos ingresos, no si se convierten simplemente en el coste de permanecer en el mismo lugar.
Escenarios para Alphabet
Desde una perspectiva de mercado, la zona de 300 dólares constituye una referencia psicológica tras la caída posterior a resultados. Recuperar de forma estable el área de 340 a 350 dólares indicaría que los inversores empiezan a aceptar el nuevo nivel de inversión. No son señales suficientes por sí solas. El dato decisivo será la evolución del flujo de caja libre y si Google Cloud continúa creciendo sin deteriorar la rentabilidad del grupo.
El escenario favorable supone que la inversión en centros de datos se transforma en ingresos de Cloud, publicidad y suscripciones, mientras Search conserva su cuota. Alphabet recuperaría generación de caja y el mercado volvería a pagar por crecimiento. En el escenario intermedio, los ingresos avanzan pero el gasto absorbe gran parte del efectivo, manteniendo la acción volátil. El escenario adverso combinaría menor crecimiento de Search, competencia de modelos baratos y una infraestructura que no obtiene retornos suficientes.
Buffett no parece estar invirtiendo en Google porque haya abandonado la inversión en valor. Está aplicando sus principios a una empresa diferente. Ve una franquicia global, retornos históricos elevados, capacidad de reinversión y un balance que puede financiar la transición hacia la inteligencia artificial. La compra no demuestra que Alphabet vaya a subir de inmediato. Demuestra que Berkshire cree que, después de asumir un coste enorme, Google seguirá siendo uno de los pocos negocios capaces de ganar la siguiente etapa tecnológica.
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Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
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