- Tesla batió en ingresos con un récord de US$28.240 millones, un alza de 26% interanual, pero falló en rentabilidad.
- El margen operativo se desplomó a 1,4% desde 4,1% un año atrás, con el resultado operativo cayendo 57% a US$398 millones.
- El capex se duplicó a US$5.790 millones y llevó el flujo de caja libre a un terreno negativo de US$1.090 millones, la primera quema de caja en más de dos años.
- Tesla batió en ingresos con un récord de US$28.240 millones, un alza de 26% interanual, pero falló en rentabilidad.
- El margen operativo se desplomó a 1,4% desde 4,1% un año atrás, con el resultado operativo cayendo 57% a US$398 millones.
- El capex se duplicó a US$5.790 millones y llevó el flujo de caja libre a un terreno negativo de US$1.090 millones, la primera quema de caja en más de dos años.
El segundo trimestre de Tesla (TSLA.US) ofrece uno de los contrastes más marcados que se recuerdan en la compañía, con ingresos en máximos históricos y una rentabilidad que se derrite al mismo tiempo. La automotriz facturó un récord de US$28.240 millones, superó las expectativas de ventas y entregó un número récord de vehículos, pero casi nada de ese impulso llegó a la última línea.
El BPA ajustado de US$0,33 no solo quedó lejos de los US$0,51 que esperaba el mercado, sino que retrocedió 18% frente a un año atrás, y la acción reaccionó con una caída cercana a 3% tras el cierre. El trimestre desnuda que Tesla está sacrificando la rentabilidad de su negocio actual para financiar apuestas de largo plazo en autonomía, robótica e inteligencia artificial cuyos retornos aún no aparecen en las cuentas.
El volumen récord que no llegó a la utilidad
Tesla entregó 480.126 vehículos, un alza de 25% interanual y su mejor segundo trimestre, y cruzó por primera vez la marca de US$100.000 millones de facturación en doce meses móviles. El segmento automotor aportó US$20.520 millones, un crecimiento de 23% que superó las estimaciones, mientras el negocio de servicios saltó 50% hasta un margen bruto récord de US$4.580 millones. La energía, en cambio, decepcionó: sus US$3.140 millones crecieron 13% pero quedaron por debajo de lo esperado.
La producción de Cybercab en Texas. Fuente: Investor Relations de Tesla.
El problema apareció por debajo del margen bruto, en que el resultado operativo se hundió 57% hasta US$398 millones, dejando el margen operativo en apenas 1,4%, frente al 4,1% de un año atrás y muy lejos del 5,4% que proyectaba el consenso. La causa inmediata es doble, porque por un lado, los gastos operativos escalaron 47% hasta US$4.350 millones, empujados por la inversión en IA, el robot Optimus, el robotaxi y la compensación en acciones ligada al paquete salarial del CEO aprobado en 2025. Por otro, el precio medio de venta por vehículo cedió terreno.
Conviene notar un punto que todavía sostiene parte de la tesis alcista: el margen bruto total resistió mejor de lo temido, en 16,8% frente a 17,2% un año atrás, una caída de apenas 41 puntos base pese al volumen récord. Es decir, esto no fue un colapso de márgenes provocado por descuentos agresivos para mover inventario, que era el temor previo. El deterioro vino de decisiones de gasto y de un factor regulatorio que merece capítulo aparte.
El colapso de los créditos regulatorios
Tesla contabilizó apenas US$146 millones por este concepto, una caída de 67% frente a los US$439 millones de un año atrás y menos de la mitad de lo reportado el trimestre anterior. Como estos créditos tienen un costo de producción casi nulo, cada dólar que desaparece es beneficio casi puro que abandona la cuenta de resultados.
El origen es político, no operativo, porque la expiración del crédito fiscal federal de US$7.500 a los vehículos eléctricos a fines de septiembre de 2025, junto con un cambio legal que anuló las multas que pagaban las automotrices rivales por incumplir estándares de eficiencia, borró de un plumazo el mercado que compraba estos créditos a Tesla. Un año atrás, esta partida sumaba casi dos puntos completos al margen bruto automotor; este trimestre aportó apenas medio punto. El resultado es que el segundo trimestre ofrece la primera fotografía limpia de los márgenes de la compañía sin esa muleta, y el margen automotor sin créditos, en 16,3%, retrocedió 310 puntos base interanuales. Para valorar a Tesla de aquí en adelante, este es el nivel base sobre el que hay que trabajar, no los márgenes inflados de trimestres previos.
Caja negativa y una apuesta que aún no rinde
El capex se disparó 142% hasta US$5.790 millones, más del doble que un año atrás, en el marco de la construcción simultánea de líneas para Cybercab, Optimus, celdas de batería, refinación de litio y cómputo para IA. Ese salto empujó el flujo de caja libre a un terreno negativo de US$1.090 millones, la primera quema de caja de la compañía en más de dos años, aunque el déficit fue menor al que temía el mercado. El colchón de caja e inversiones se redujo a US$43.520 millones desde los US$44.740 millones del trimestre previo.
Métricas clave trimestrales: entregas de vehículos (millones de unidades), flujo de caja operativo (miles de millones de dólares), flujo de caja libre (miles de millones de dólares) (1), beneficio neto (miles de millones de dólares) (2), EBITDA ajustado (miles de millones de dólares) (2) (3). Fuente: Investor Relations de Tesla.
Aquí aparece una señal ambigua para el inversionista, porque a un ritmo de US$5.800 millones trimestrales, el capex anualizado rondaría los US$17.000 millones, muy por debajo de los más de US$25.000 millones que el propio director financiero prometió para el año. Sin embargo, Tesla es de las pocas empresas que debería gastar más en IA, no menos, dado que buena parte de su futuro depende de esa adopción. Un capex por debajo de lo prometido puede leerse como disciplina financiera o como una ejecución que va detrás de las ambiciones declaradas.
El resultado contable de US$1.110 millones de utilidad neta, una caída de apenas 5%, no debe confundir. Se apoyó en una ganancia no realizada de US$1.010 millones sobre la participación de Tesla en SpaceX, un efecto de mercado ajeno al negocio operativo. Descontado ese factor, la tendencia subyacente es clara y es la que debe guiar el análisis, es de ingresos récord y beneficio operativo en contracción.
La apuesta de la compañía está en otro lado, en el robotaxi que ya opera en siete áreas metropolitanas de Estados Unidos, en las suscripciones al sistema de conducción asistida que crecieron 56% hasta 1,48 millones, y en un Optimus cuya producción recién comienza. Son opciones de alto valor potencial, pero por ahora consumen caja sin generar ingresos relevantes. El mercado, con una acción que ya acumulaba una caída cercana a 17% en el año antes del reporte, parece dispuesto a esperar solo hasta cierto punto, y este trimestre le recordó que la factura de esa espera se paga en márgenes hoy.
Fuente: xStation5.
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