- El oro ha recuperado aproximadamente un 7% durante la semana y la plata cerca de un 11%.
- Los ETF respaldados por oro recibieron 3.000 millones de dólares durante julio y los bancos centrales compraron 289 toneladas en el segundo trimestre.
- El oro enfrenta una zona clave alrededor de 4.380 dólares, mientras la plata necesita mantenerse por encima de 60 dólares.
- El oro ha recuperado aproximadamente un 7% durante la semana y la plata cerca de un 11%.
- Los ETF respaldados por oro recibieron 3.000 millones de dólares durante julio y los bancos centrales compraron 289 toneladas en el segundo trimestre.
- El oro enfrenta una zona clave alrededor de 4.380 dólares, mientras la plata necesita mantenerse por encima de 60 dólares.
El oro y la plata han reaccionado con fuerza después de varias semanas de presión. El oro ha recuperado aproximadamente un 7% durante la semana, mientras que la plata ha avanzado cerca de un 11%. La pregunta ya no es si ambos metales podían rebotar, sino si el movimiento representa el comienzo de una recuperación más duradera o simplemente una reacción técnica dentro de la corrección iniciada después de los máximos de enero.
La primera conclusión es favorable: el soporte de los 4.000 dólares ha funcionado. El oro puso a prueba esta zona en varias ocasiones durante julio, pero los vendedores no consiguieron provocar una ruptura sostenida. No fue un rechazo aislado, sino un proceso de absorción en el que cada intento bajista encontró demanda.
El nivel tenía además una importancia especial. Los 4.000 dólares reunían el componente psicológico de una cifra redonda, la base de la consolidación de los últimos meses y una zona en la que volvieron a entrar inversores institucionales. El World Gold Council calcula que los ETF respaldados por oro recibieron 3.000 millones de dólares durante julio, rompiendo dos meses consecutivos de salidas. Sus tenencias aumentaron en 23 toneladas, hasta 4.068 toneladas.
Técnicamente, el rebote ha permitido romper la directriz bajista que contenía al precio desde los máximos anteriores. La posterior recuperación de 4.100 y 4.200 confirmó que no se trataba únicamente de una defensa puntual del soporte. La proyección inicial de la ruptura, situada alrededor de 4.379 dólares, ya se ha cumplido y el mercado se enfrenta ahora esa zona.

Esta referencia es más importante de lo que parece. Por encima de 4.380 quedaría superada la sucesión de máximos descendentes que había definido la corrección. Una consolidación sobre este nivel permitiría empezar a hablar de un cambio de estructura y abriría el recorrido hacia 4.500 y 4.600 dólares.
Sin embargo, después de una subida tan rápida no sería extraño observar una recogida de beneficios. Un retroceso hacia 4.279 o incluso hacia 4.200 no destruiría la recuperación. Serviría para comprobar si los compradores que persiguieron el movimiento son sustituidos por demanda más estable. Incluso una vuelta hacia 4.100 seguiría siendo compatible con la formación de un suelo, aunque mostraría una pérdida considerable de impulso.
El nivel decisivo continúa siendo 4.000. Mientras el oro permanezca por encima, puede considerarse que el suelo ha funcionado y que las caídas forman parte de una consolidación dentro de la tendencia estructural. Una ruptura confirmada por debajo cambiaría completamente la lectura y reabriría el riesgo de descensos hacia 3.800 dólares.
El catalizador inmediato del último avance ha sido el deterioro del mercado laboral estadounidense. Estados Unidos destruyó 23.000 empleos en julio, frente al crecimiento de aproximadamente 80.000 que esperaba el mercado. La debilidad del dato provocó una caída del dólar y de los rendimientos de los bonos, al tiempo que redujo las probabilidades de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos en septiembre. Para un activo que no paga intereses, la combinación es casi el menú del día: menor coste de oportunidad, dólar más débil y mayor demanda defensiva.
No obstante, todavía es pronto para declarar terminado el riesgo monetario. La inflación de julio y la evolución del petróleo pueden volver a modificar las expectativas. Si la energía encarece nuevamente la inflación y la Reserva Federal mantiene una posición restrictiva, los rendimientos reales podrían recuperar terreno y presionar otra vez al oro.
Bancos, ETF y compras oficiales respaldan al oro
Los bancos de inversión tampoco mantienen una visión uniforme. J.P. Morgan continúa siendo uno de los más optimistas y espera que el oro pueda aproximarse a 6.000 dólares durante el último trimestre de 2026. Su tesis se apoya en la diversificación de reservas, las compras institucionales y la necesidad de reducir la exposición al dólar.
UBS considera que el metal puede alcanzar 5.000 dólares durante la primera mitad de 2027, aunque reconoce riesgos a corto plazo procedentes de la inflación energética, unos datos estadounidenses más fuertes y una Reserva Federal todavía restrictiva. Deutsche Bank mantiene un objetivo de 4.600 dólares para finales de 2026 y calcula un valor razonable cercano a 4.700. HSBC, por su parte, redujo su previsión media anual hasta 4.560 dólares, pero conservó un objetivo de 4.750 para final de año.

Estas diferencias son importantes. Los bancos coinciden en que los factores estructurales siguen siendo favorables, pero discrepan sobre la velocidad del movimiento. Precisamente por eso, la zona comprendida entre 4.380 y 4.750 puede resultar más complicada que el rebote desde 4.000.
Las compras oficiales continúan proporcionando una base difícil de ignorar. Los bancos centrales adquirieron 289 toneladas durante el segundo trimestre, un 62% más que un año antes. State Street estima que las compras oficiales podrían alcanzar unas 700 toneladas en 2026. Sería menos que durante los años más fuertes del ciclo, pero todavía representaría un volumen históricamente elevado.

Plata: niveles clave y perspectivas
La plata ha acompañado el movimiento con mayor intensidad. Después de defender la zona comprendida entre 55 y 57 dólares, recuperó el nivel de 60 y legó a subir por encima de 64. Esta superación mejora claramente su estructura, aunque su volatilidad obliga a exigir una confirmación mayor que en el oro.
Mientras la plata se mantenga por encima de 60 dólares, el rebote conserva recorrido y las caídas pueden interpretarse como consolidaciones. Una vuelta por debajo devolvería la atención hacia 57 y 55. La pérdida de esta última zona señalaría que el movimiento fue únicamente un rebote técnico.

Sus fundamentales continúan siendo constructivos, pero no completamente alcistas. El Silver Institute espera un déficit mundial de aproximadamente 67 millones de onzas en 2026, el sexto consecutivo. La inversión física podría aumentar un 20%, hasta 227 millones de onzas, mientras que la expansión de centros de datos, inteligencia artificial, redes eléctricas y automóviles sostiene parte de la demanda industrial.
El problema se encuentra en la energía solar. Los fabricantes están reduciendo la cantidad de plata utilizada en cada panel y sustituyéndola cuando resulta posible. Por ello, la demanda industrial total podría caer un 2%, hasta aproximadamente 650 millones de onzas. Además, los precios elevados incentivan el reciclaje, que podría superar los 200 millones de onzas.
J.P. Morgan espera que la plata alcance un precio medio de 81 dólares durante 2026. La previsión refleja el déficit físico y la mayor demanda inversora, pero no implica un recorrido lineal. La plata suele amplificar los movimientos del oro: sube más cuando entran flujos y también cae con mayor violencia cuando aumentan el dólar o los rendimientos reales.
Por tanto, probablemente haya pasado la parte más agresiva de la caída, pero todavía no puede afirmarse que la corrección haya terminado definitivamente. El oro ha defendido los 4.000, ha roto su directriz bajista y ha cumplido la primera proyección en 4.279. La plata ha recuperado los 60 dólares y confirma que el movimiento no está limitado a un único metal.
Ahora llega una prueba menos espectacular, pero más importante: consolidar. Una recogida de beneficios sería normal después del avance acumulado. Mientras el oro permanezca por encima de 4.000 y la plata conserve 60, el suelo seguirá siendo válido. Superar 4.380 en el oro confirmaría un cambio de estructura; perder 4.000 demostraría que el mercado todavía no había terminado de purgar los excesos del ciclo anterior.
_______
Alejandro de Luis
Editor de Hispatrading Magazine, revista de trading con mayor difusión en español, Alejandro ha trabajado como trader en diferentes sociedades de valores y firmas de trading propietario, así como en áreas de negociación y análisis durante casi dos décadas. Autor de varios libros de trading publicados en más de 5 países ha impartido conferencias formativas y programas de especialización ante audiencias de más de 40 países, entre ellas alumnos de varias universidades europeas de prestigio.
Cierre de mercado: el dólar se hunde tras las NFP y el oro vuelve a subir
¿Se recuperará la acción de SpaceX?
Tres mercados a seguir la próxima semana (07.08.2026)
Bono a 30 años de EE. UU.: el rendimiento en máximos desde 2007
Este material ha sido elaborado por XTB. Su contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye, en ningún caso, una asesoría personalizada ni una recomendación de inversión sobre instrumentos, mercados o estrategias específicas. La información aquí contenida no considera los objetivos, la situación financiera ni el perfil de riesgo de ningún inversionista en particular. Antes de invertir en cualquier instrumento financiero, le recomendamos informarse sobre los riesgos involucrados y verificar si el producto es adecuado para su perfil. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. Toda decisión de inversión basada en este material será responsabilidad exclusiva del inversionista. XTB Agente de Valores SpA no se hace responsable por pérdidas directas o indirectas, incluidos daños patrimoniales o pérdida de beneficios, derivados del uso o confianza depositada en esta información.