09:01 · 12 de agosto de 2026

Morgan Stanley lanza una previsión para SpaceX 📈

SpaceX sube algo menos de un 1 % antes de la apertura del mercado estadounidense, después de que Norges Bank revelara una participación de 7,3 millones de acciones en la compañía. El negocio insignia de Elon Musk es cada vez más difícil de analizar únicamente desde la perspectiva de los cohetes y Starlink. Desde su debut bursátil, una parte creciente del debate sobre su valoración se ha desplazado hacia la IA, los posibles centros de datos orbitales y la adquisición de Cursor. Morgan Stanley mantiene una recomendación de “Overweight” (sobreponderar) y un precio objetivo de 300 dólares en su escenario base, mientras que su escenario alcista sitúa las acciones en 600 dólares. A ese nivel, SpaceX estaría valorada en unos 8 billones de dólares, lo que potencialmente la convertiría en la mayor empresa cotizada del mundo. Sin embargo, el punto clave es que el camino hacia una valoración semejante depende en gran medida de negocios que todavía no han alcanzado la escala que contemplan las previsiones más optimistas.

600 dólares es un escenario de transformación, no un caso de crecimiento convencional

El escenario alcista de Morgan Stanley presupone mucho más que un aumento del número de lanzamientos de cohetes o un crecimiento continuado de los suscriptores de Starlink. En la práctica, contempla que SpaceX evolucione de una empresa aeroespacial y de telecomunicaciones a un operador global de infraestructuras que combine transporte orbital, conectividad por satélite y capacidad de computación de IA.

Starship sigue siendo la pieza más importante de esa ecuación. Morgan Stanley supone que el sistema totalmente reutilizable acabará volando con una frecuencia y a un coste suficientemente bajos como para reducir de forma significativa el coste de desplegar infraestructuras informáticas en órbita. En el escenario alcista, el coste de construir capacidad informática orbital podría reducirse hasta aproximadamente la mitad de su nivel actual.

Esta distinción es importante desde el punto de vista de la valoración. Un Starship exitoso genera valor por sí mismo, pero surge una opcionalidad considerablemente mayor si un acceso más barato al espacio permite crear mercados completamente nuevos. Por tanto, Morgan Stanley no está suponiendo únicamente el éxito de un producto, sino también la aparición de un ecosistema económico que hoy apenas existe.

Starlink podría acabar conectando mucho más que personas

El segundo pilar del escenario de 600 dólares es una gran expansión del mercado potencial de Starlink. A largo plazo, la red podría proporcionar conectividad no solo a hogares, empresas y dispositivos móviles, sino también a máquinas autónomas impulsadas por IA. El escenario de Morgan Stanley contempla que, para 2040, cientos de millones —y potencialmente incluso miles de millones— de robots podrían estar conectados mediante Starlink, generando unos ingresos medios mensuales por usuario de alrededor de 35 dólares.

Si se desarrolla un mercado de estas características, la economía de Starlink podría ser fundamentalmente distinta de la actual. La red de satélites dejaría de ser simplemente una alternativa para acceder a internet y podría convertirse en una capa global de comunicaciones para dispositivos autónomos.

Al mismo tiempo, esta es una de las hipótesis más lejanas incorporadas en la valoración. Los inversores que asignen hoy un valor a esta oportunidad deben tener en cuenta no solo el riesgo de ejecución tecnológica de SpaceX, sino también la incertidumbre en torno al ritmo de automatización global y la competencia futura en conectividad entre máquinas.

Cursor se está convirtiendo en una parte importante de la historia de valoración de SpaceX

La adquisición de Cursor, valorada en aproximadamente 60.000 millones de dólares, amplía considerablemente la exposición de SpaceX a la IA. Se espera que la operación, íntegramente en acciones, se cierre antes de finales de agosto. Cursor desarrolla una plataforma de IA que ayuda a los programadores a escribir, editar, depurar y analizar código, y, según se informa, el servicio es utilizado por más de 50.000 empresas y por más del 64 % de las compañías del Fortune 500.

Por tanto, el valor estratégico de la operación va más allá del propio producto. SpaceX obtiene un canal de distribución consolidado hacia clientes corporativos, una amplia base de usuarios y acceso a datos generados mediante las interacciones entre desarrolladores y modelos de IA. Ambas compañías ya colaboraban desde abril, entre otras cosas en el entrenamiento de Grok 4.5 utilizando datos de Cursor y en la integración del modelo en la plataforma. Desde un punto de vista estratégico, la adquisición podría acortar el camino entre el desarrollo de modelos de IA y su implementación comercial.

Morgan Stanley espera un crecimiento extremadamente rápido de Cursor

Las previsiones para el negocio adquirido son agresivas. Morgan Stanley estima que Cursor podría generar unos 2.500 millones de dólares de ingresos en 2026 y 13.000 millones en 2027, lo que representaría aproximadamente el 10 % y el 19 % de los ingresos proyectados de SpaceX procedentes de la IA, respectivamente. Se espera que los ingresos recurrentes anuales (ARR) alcancen aproximadamente 8.000 millones de dólares a finales de este año y unos 33.000 millones para 2030.

Con esas hipótesis, el precio de adquisición de 60.000 millones de dólares empieza a verse de una manera muy diferente. Si Cursor llegara realmente a aproximarse a 33.000 millones de dólares de ARR, el valor actual de la operación representaría menos de dos veces esa futura base de ingresos recurrentes.

El principal riesgo se encuentra en el lado de los costes. Un crecimiento rápido de los ingresos procedentes de la IA puede exigir un aumento igualmente agresivo del gasto en centros de datos, energía y aceleradores de computación. Por tanto, para la valoración a largo plazo de SpaceX, la capacidad de Cursor para convertir el crecimiento en un flujo de caja sostenible podría ser tan importante como las cifras de ingresos. Actualmente, Morgan Stanley estima que el negocio de IA aporta aproximadamente 12 dólares por acción de SpaceX, lo que implica un descuento frente a algunas empresas competidoras de computación en la nube especializada en IA.

Morgan Stanley también ha sostenido anteriormente que un precio de la acción cercano a los 100 dólares implicaría, en la práctica, que el mercado no estuviera atribuyendo ningún valor a las operaciones de IA de SpaceX. Esto ayuda a explicar por qué los escenarios de valoración de la compañía son tan excepcionalmente amplios.

Los cohetes y Starlink ya son negocios operativos respaldados por infraestructuras reales, clientes y importantes barreras de entrada. La IA, los centros de datos orbitales y la futura conectividad para máquinas autónomas representan opcionalidad. Por tanto, gran parte del potencial alcista no procede simplemente de ampliar las operaciones existentes, sino de que SpaceX consiga crear varias nuevas fuentes de ingresos.

Wall Street es alcista, pero el rango de valoración es enorme

Entre los 32 analistas que cubren SpaceX, el precio objetivo medio se sitúa en torno a los 227 dólares. Sin embargo, la dispersión resulta posiblemente más informativa que el propio consenso. Raymond James sitúa su objetivo en 800 dólares, Morgan Stanley en 300, J.P. Morgan en 240, Deutsche Bank en 235, Goldman Sachs en 220, Wells Fargo en 215, UBS en 210 y Citi en 200. Arete elevó recientemente su objetivo de 401 a 450 dólares, manteniendo una recomendación de compra.

En el otro extremo del espectro, Piper Sandler tiene un objetivo de 140 dólares y una recomendación de mantener, CFRA sitúa el suyo en 115 dólares con recomendación de venta, mientras que Phillip Securities valora las acciones en 75 dólares. Un rango de 75 a 800 dólares es extraordinariamente amplio incluso para una empresa tecnológica de alto crecimiento. Esto sugiere que el mayor desacuerdo entre los analistas no se centra necesariamente en el valor de los negocios existentes de SpaceX, sino en cuánto valor debería atribuirse hoy a negocios que podrían surgir durante la próxima década o incluso más adelante.

Morningstar adopta un enfoque considerablemente más conservador. Sus estimaciones sitúan los negocios principales de Starlink y lanzamientos en unos 40 dólares por acción. El valor adicional procede de proyectos más especulativos, mientras que su escenario denominado “Moonshot” alcanza aproximadamente los 154 dólares por acción y recibe una probabilidad de solo el 7 %.

El propio escenario bajista de Morgan Stanley, de 75 dólares, resulta igualmente revelador. Dentro de un mismo marco analítico, el valor potencial de SpaceX varía ocho veces entre el escenario bajista y el más optimista. Esta dispersión es habitual en compañías en las que una gran proporción del valor terminal depende de tecnologías y mercados que todavía no han alcanzado su plena comercialización.

SpaceX es cada vez más una cartera de negocios interconectados

Una forma útil de analizar SpaceX es dividirla en cuatro componentes. El primero es el negocio de lanzamientos: tecnológicamente, el más maduro y respaldado por una ventaja operativa que los competidores no pueden replicar fácilmente. El segundo es Starlink, una plataforma de infraestructura de telecomunicaciones escalable a nivel mundial. El tercero es Starship, que es tanto un producto por derecho propio como una posible herramienta para reducir la estructura de costes de los demás negocios de SpaceX. El cuarto es la IA, que engloba Cursor, la infraestructura informática y, potencialmente, la computación orbital.

La parte más interesante del escenario alcista reside en la interacción entre estos negocios. Si Starship reduce el coste de desplegar infraestructuras, Starlink proporciona conectividad global y Cursor aporta clientes y distribución para la IA, los distintos activos podrían acabar valiendo más conjuntamente que por separado. En ese escenario, SpaceX no sería simplemente un conglomerado de tecnologías inconexas, sino una plataforma de infraestructuras verticalmente integrada.

Por eso, los 600 dólares no deberían interpretarse como un precio objetivo convencional derivado de los fundamentales actuales. Representan un escenario en el que varios proyectos extremadamente ambiciosos tienen éxito comercial aproximadamente al mismo tiempo. Starship debe reducir radicalmente los costes de lanzamiento, Starlink debe ir más allá de la conectividad convencional a internet, Cursor debe mantener un crecimiento excepcional y las operaciones de IA deben alcanzar una escala suficiente para justificar decenas o potencialmente cientos de miles de millones de dólares de valor adicional.

Para los accionistas, por tanto, las señales más importantes no serán las propias subidas de los precios objetivos de Wall Street. Mucho más importante será la evidencia que confirme o cuestione las hipótesis que los sustentan: el ritmo de desarrollo de Starship, la economía de Starlink, el crecimiento y los márgenes de Cursor y la cantidad de capital necesaria para desarrollar la infraestructura de IA de SpaceX.

En última instancia, SpaceX es un caso inusual en el que el mercado está valorando tanto ventajas competitivas existentes como una considerable opcionalidad a largo plazo. Cuanto más de esa opcionalidad se convierta en ingresos y flujo de caja, más fácil será justificar fundamentalmente valoraciones superiores. Pero si los proyectos más ambiciosos de la compañía sufren retrasos o presentan una economía peor de lo esperado, el mismo mecanismo funciona a la inversa, porque los negocios futuros representan una parte importante de la diferencia entre las valoraciones conservadoras y el escenario alcista de 600 dólares.

Precio de la acción de SpaceX

Fuente: xStation5

SpaceX: los fundamentales reflejan la magnitud de las inversiones necesarias antes de la monetización

SpaceX continúa en una fase de expansión excepcionalmente intensa, lo que significa que sus fundamentales actuales dicen más sobre la magnitud de las inversiones que sobre su potencial de beneficios a largo plazo. Los ingresos han crecido a una tasa compuesta anual (CAGR) de aproximadamente el 15,4 % durante los últimos ocho trimestres, pero un margen EBIT del -41,4 % y un ROE del -41,1 % muestran que el crecimiento sigue produciéndose a costa de la rentabilidad a corto plazo.

El balance es especialmente importante: los pasivos corrientes ascienden a unos 24.400 millones de dólares, mientras que la deuda neta se sitúa aproximadamente en 6.600 millones de dólares, lo que pone de manifiesto la naturaleza intensiva en capital de la actual fase de desarrollo de la compañía. Al mismo tiempo, una ratio de deuda sobre fondos propios de 0,7 veces todavía no apunta a un apalancamiento financiero extremo, aunque las pérdidas operativas persistentes hacen que la capacidad de la empresa para financiar futuras inversiones sea una variable importante.

Por tanto, la principal prueba desde el punto de vista de los fundamentales será determinar si SpaceX puede transformar la creciente escala de Starlink, los servicios de lanzamiento y sus nuevos negocios en una expansión sostenida de los márgenes y en una generación de flujo de caja más sólida.

El perfil financiero actual también ayuda a explicar la enorme dispersión existente entre las valoraciones de los analistas: el mercado no está valorando SpaceX principalmente en función de los beneficios actuales, sino de cuánto del gasto de inversión que realiza hoy puede acabar generando ingresos escalables y con elevados márgenes.

Fuente: xStation5

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**XTB Agente de Valores SpA se encuentra en el Registro de Agentes de Valores de la CMF bajo el N°216.

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