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Cómo las decisiones de la Fed impactan en Chile

Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no solo afectan a la economía estadounidense: también influyen directamente en países abiertos y dependientes del comercio global como Chile. Cambios en las tasas de interés, expectativas monetarias o el tono del banco central estadounidense pueden modificar rápidamente el valor del dólar, el costo del crédito, la inflación y los flujos de inversión hacia economías emergentes. En esta guía analizamos cómo funciona la transmisión de la política monetaria de la Fed hacia Chile, cuáles son los principales canales de impacto —tipo de cambio, tasas globales y commodities— y por qué cada decisión del banco central más influyente del mundo termina reflejándose en la economía chilena.

Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no solo afectan a la economía estadounidense: también influyen directamente en países abiertos y dependientes del comercio global como Chile. Cambios en las tasas de interés, expectativas monetarias o el tono del banco central estadounidense pueden modificar rápidamente el valor del dólar, el costo del crédito, la inflación y los flujos de inversión hacia economías emergentes. En esta guía analizamos cómo funciona la transmisión de la política monetaria de la Fed hacia Chile, cuáles son los principales canales de impacto —tipo de cambio, tasas globales y commodities— y por qué cada decisión del banco central más influyente del mundo termina reflejándose en la economía chilena.

Cómo las decisiones de la FED repercuten en Chile

En una economía tan abierta como la chilena, lo que haga la Reserva Federal de Estados Unidos nunca se queda en Estados Unidos. Sus decisiones cruzan fronteras a toda velocidad y terminan sintiéndose en el dólar, en el costo del crédito, en la inflación y en el ánimo general de los mercados. Chile, con una moneda libre y una fuerte sensibilidad a los flujos globales de capital, nota esos movimientos casi en tiempo real. Cuando la Fed sube o baja tasas, cambia el ritmo de su balance o simplemente endurece el tono de su mensaje, el mercado ajusta expectativas en cuestión de minutos. Y ahí aparece la gran pregunta: cómo absorbe Chile ese golpe y hasta qué punto puede amortiguarlo sin quedar a merced de la volatilidad externa.

La Reserva Federal (Fed) es el banco central de los Estados Unidos, creado en 1913 para proporcionar un sistema financiero seguro y estable. Opera con independencia del poder político y está compuesta por una Junta de Gobernadores y 12 Bancos de la Reserva regionales. Entre sus funciones principales se encuentran la supervisión de bancos para mantener la estabilidad financiera y proteger a los consumidores, la promoción de la seguridad y eficiencia de los sistemas de pago —facilitando transacciones en dólares y gestionando transferencias electrónicas de fondos—, y su rol como prestamista de última instancia en momentos de crisis.

Este artículo analiza, con mirada chilena y los pies en la tierra, de qué forma las decisiones de la Fed terminan influyendo sobre el dólar en Chile. Vamos a recorrer los principales canales de transmisión financiera, los acontecimientos económicos y políticos globales que pueden amplificar o suavizar ese efecto —como el cobre, el contexto geopolítico o el apetito global por riesgo— y también la capacidad de reacción de la autoridad monetaria local. Además, pondremos el foco en el contexto de marzo de 2026, cuando la Fed decidió mantener los tipos, pero acompañó esa decisión con un tono bastante más duro de lo que muchos esperaban. Ese giro enfrió la idea de recortes cercanos, desplazó las expectativas hacia octubre, dio aire al dólar y volvió a meter presión sobre los metales. A lo largo del artículo, analizaremos distintos escenarios económicos y financieros para entender cómo estos matices impactan en la economía chilena. En un país como Chile, ese tipo de matices no son detalles: se terminan notando en toda la economía.

Mecanismos de transmisión de la política de la Fed hacia Chile

El canal del tipo de cambio

El dólar es la divisa de reserva global y el principal medio de financiamiento de las empresas, bancos y gobiernos en todo el mundo. Cuando la Fed sube su tasa de interés de referencia, aumenta el atractivo de invertir en activos denominados en dólares; esto provoca salidas de capital de economías emergentes y una apreciación del dólar frente a sus contrapartes. Chile no es la excepción: históricamente, la cotización USD/CLP guarda una alta correlación inversa con los movimientos de tasas de la Fed. Un alza en la tasa de los fondos federales tiende a fortalecer el dólar y, simultáneamente, debilitar monedas como el peso chileno. Es importante observar los niveles previos y posteriores de cotización del USD/CLP, ya que estos niveles pueden actuar como zonas de soporte y resistencia, delimitando el rango en el que se mueve el par durante ciertos periodos. La confianza en determinados niveles técnicos del USD/CLP puede influir significativamente en las decisiones de los inversionistas, ya que la estabilidad en estos puntos suele validar estrategias de trading.

A su vez, los inversionistas locales pueden preferir la seguridad del dólar cuando la Fed anuncia un sesgo restrictivo, generando mayor demanda por billetes verdes.

A veces ni siquiera hace falta una subida o una bajada de tipos: basta con que cambien las expectativas, el tono o el calendario implícito de futuros recortes para que el dólar se recalcule de inmediato también en el mercado chileno.

Figura 1. USD/CLP.

El canal de las tasas de interés y flujos de capital

Las decisiones de la Fed marcan la pauta de las tasas globales. Cuando la Fed incrementa su tasa de referencia, estos cambios suelen medirse en puntos base (pbs), lo que significa que incluso una variación de 25 o 50 puntos base puede tener un impacto significativo en los mercados financieros. Un aumento en los puntos base de la tasa de los Fed Funds eleva el costo de endeudarse en dólares, afectando directamente a las empresas chilenas con deuda en esa moneda, que enfrentan mayores costos financieros. Además, la política monetaria más contractiva en EE.UU. tiende a elevar las tasas de largo plazo en otros países, incluyendo economías emergentes como Chile, haciendo que la rentabilidad de invertir en bonos chilenos sea relativamente menos atractiva frente a los bonos del Tesoro. Esto incentiva la salida de capitales y presiona al alza el dólar. A la inversa, una Fed más expansiva reduce las tasas globales en puntos base y favorece la entrada de flujos a economías emergentes.

El impacto sobre la inversión extranjera directa también es notable. Un entorno de tasas altas en Estados Unidos eleva el costo de oportunidad de invertir en Chile, sobre todo en proyectos que dependen de commodities. Cuando la Fed muestra cautela respecto de recortar, los inversionistas prefieren los bonos del Tesoro a 10 años o el índice dólar, y esto reduce los flujos a Chile.

Expectativas de inflación y riesgo país

Otro canal es la influencia sobre las expectativas de inflación. La Fed actúa en buena medida para contener presiones inflacionarias en Estados Unidos. Su discurso y las señales que emite a través de indicadores económicos y políticos se extienden a los mercados emergentes, donde los agentes interpretan estas señales como indicios de la orientación futura de la política monetaria. Un ciclo monetario más largo podría sostener la fortaleza del dólar y la persistencia de precios altos en materias primas. Así, un tono más duro de la Fed eleva la percepción de riesgo de las economías emergentes, encareciendo su prima de riesgo. Chile, con un mercado financiero relativamente chico, se ve especialmente afectado.

Factores externos que amplifican el impacto en Chile

El precio del cobre

El cobre es el principal producto de exportación de Chile y, por ende, uno de los determinantes de la fortaleza del peso chileno. Cuando la Fed endurece su política, es común que el precio de los metales industriales caiga por la expectativa de un dólar más caro y un crecimiento global menor. En marzo de 2026, tras el anuncio de la Fed, el cobre sufrió una caída cercana al 2,5%, arrastrado por el fortalecimiento del dólar y por inventarios elevados junto con menor demanda china. Esa caída debilitó aún más al peso, ya que reduce las entradas de divisas por exportaciones de cobre. Además, la incertidumbre global ha debilitado las perspectivas de crecimiento, especialmente en economías clave como China, lo que limita cualquier posible aumento en la demanda de cobre y presiona a la baja su precio.

Figura 2. Precio del Cobre tras la decisión de la FED.

La sensibilidad del peso al precio del cobre implica que las decisiones de la Fed influyen de manera doble: por el canal directo del tipo de cambio y por el canal indirecto de precios de commodities. Cuando el metal rojo sube, el peso se aprecia; cuando cae, el peso se deprecia. Dado que China consume más del 50% del cobre mundial, la demanda asiática es crucial. Si las alzas de tasas de la Fed provocan desaceleración global, la demanda de cobre podría caer en vez de registrar un aumento, deprimiendo el precio e impactando la recaudación fiscal en Chile.

Tensión geopolítica y precios del petróleo

Aquí aparece otro elemento que amplifica todavía más el impacto de la Fed sobre Chile: el petróleo. Y no es un detalle menor. El precio del crudo acaba colándose en la inflación, en la balanza comercial y, al final, en el bolsillo de la gente. El estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero de 2026 llevó al Brent y al WTI a subidas de doble dígito, en un movimiento que volvió a encender todas las alarmas. Las interrupciones en el Estrecho de Ormuz redujeron el flujo de crudo y elevaron el coste del combustible a escala global. Para Chile, que depende casi por completo de las importaciones de combustibles, un shock así se traduce de forma bastante directa en bencina y diésel más caros, más presión inflacionaria y un mayor coste de vida. Este shock bencinero está generando un deterioro en el ingreso disponible de los hogares, ya que el alza sostenida en los precios de la energía está encareciendo los costos industriales a nivel mundial y limitando la capacidad de consumo de las familias.

Figura 3. Precio del WTI.

Y ahí es donde el problema se vuelve realmente incómodo. Porque la Fed queda atrapada en un dilema clásico, pero muy serio: si endurece más su política para frenar una inflación alimentada por el petróleo, fortalece todavía más al dólar y aprieta a economías como la chilena. Pero si afloja demasiado pronto, el dólar podría ceder algo, sí, aunque a cambio de dejar más margen para que el crudo siga alto y la inflación vuelva a ganar fuerza. A finales de marzo de 2026, el ministro de Hacienda chileno, Jorge Quiroz, anunció que la gasolina de 93 octanos subiría en torno a 370 pesos por litro, cerca de un 30 %. Un golpe así no pasa de puntillas. Añade presión directa sobre la inflación de marzo y abril y complica bastante el trabajo del Banco Central de Chile, que se ve obligado a moverse en un entorno donde casi todo viene encarecido desde fuera.

Volatilidad financiera global

Las decisiones de la Fed no se toman en el vacío; se combinan con noticias de mercados bursátiles, tensiones geopolíticas y ciclos de commodities. La volatilidad global se traduce en movimientos bruscos del dólar. La guerra en Medio Oriente generó pánico en los mercados de energía. La dislocación entre precios spot y futuros creó oportunidades de cobertura, pero también un riesgo de nuevos saltos al alza. Esta volatilidad se amplificó con la postura restrictiva de la Fed.

El uso de herramientas técnicas, como las bandas de Bollinger, el RSI y el MACD, así como instrumentos financieros como coberturas y derivados, resulta fundamental para gestionar la volatilidad generada por la Fed y los factores globales.

Respuesta del Banco Central de Chile: intervenciones y herramientas

Operaciones de venta y compra de dólares

Para mitigar la volatilidad del dólar, el Banco Central de Chile implementó en marzo de 2026 una serie de operaciones que, aunque técnicas, buscan estabilizar el tipo de cambio. Entre el 23 y el 27 de marzo anunció que vendería US$ 629 millones en el mercado forward, en su mayoría renovaciones, y compraría hasta US$ 125 millones en el mercado spot. Estas ventas no implican una reducción de reservas inmediata, sino una señal al mercado de que el banco está presente para evitar movimientos desordenados. Al mismo tiempo, la institución emitió $14,4 billones en Pagarés Descontables del Banco Central (PDBC) para absorber liquidez, con el fin de evitar que la inyección de pesos provoque presiones inflacionarias.

La estrategia es delicada: por un lado, se proveen dólares para calmar la demanda; por otro, se retira liquidez para que la masa monetaria no aumente. Esto muestra que el Banco Central busca moderar la volatilidad sin incurrir en intervenciones bruscas. Una mayor venta directa de dólares podría deprimir las reservas y afectar la credibilidad; pero no hacer nada permitiría que el dólar se desboque. La táctica de “intervenir sin intervenir” consiste en calibrar el mercado con pequeñas dosis de liquidez mientras se deja claro que la autoridad está atenta a cualquier sobresalto.

Coordinación con la política de la Fed

Históricamente, la política monetaria chilena se ha movido en sintonía con la Fed, aunque no de manera automática. Cuando la Fed endurece, Chile suele subir su tasa o ralentizar sus recortes para evitar una salida masiva de capitales; cuando la Fed relaja, Chile tiene más margen para bajar la tasa sin generar volatilidad. En este contexto, la decisión de mantener los tipos de interés en un rango específico se toma en línea con las expectativas del mercado, reflejando que la economía chilena es altamente integrada en los mercados internacionales y que el costo del capital está, en buena medida, anclado a las condiciones globales de crédito.

Sin embargo, este alineamiento plantea un reto: ¿hasta qué punto el Banco Central de Chile puede diseñar su propia política monetaria? Algunos expertos critican que la autonomía del banco es relativa, ya que depende de las decisiones de la Fed para mantener la estabilidad financiera. El dilema radica en que, si Chile bajara su tasa cuando la Fed no lo hace, el peso se depreciaría bruscamente, alimentando la inflación y encareciendo los bienes importados.

Otras herramientas: swaps y reservas

Además de las ventas spot y forward, el Banco Central puede recurrir a swaps de divisas para inyectar dólares sin tocar sus reservas, así como a la flexibilización de requisitos de reservas bancarias. En episodios de alta volatilidad, el banco ha usado líneas de crédito contingentes con el Tesoro de Estados Unidos para asegurar la disponibilidad de dólares. Estas herramientas son menos visibles para el público pero complementan la intervención directa.

Implicaciones para empresas, consumidores e inversionistas chilenos

Empresas exportadoras e importadoras

Las empresas mineras y agrícolas se benefician de un dólar fuerte porque sus exportaciones son en esa moneda, mientras que sus costos se pagan en pesos. Un USD/CLP alto mejora su rentabilidad. Sin embargo, si la depreciación del peso se acelera demasiado, podría generar incertidumbre en contratos de provisión y afectar la inversión. Por su parte, las compañías importadoras –como las de tecnología o combustibles– sufren con un dólar caro, pues encarece sus insumos. Estas firmas suelen recurrir a coberturas de divisas, como forwards o opciones, para estabilizar sus costos.

Para 2026, el panorama es mixto. El cobre se ha debilitado por la desaceleración china, lo que resta ingresos a las mineras chilenas. Al mismo tiempo, el precio del petróleo elevado afecta a las refinadoras y distribuidoras de combustibles. Las empresas deberán estar atentas a la evolución de la política de la Fed y del Banco Central de Chile para definir estrategias de cobertura.

Consumidores y crédito

Un dólar alto no se queda en una pantalla ni en una gráfica: termina colándose en la vida diaria. Encarece productos importados como electrodomésticos, coches o alimentos, y añade más presión a una inflación que ya viene bastante cargada. Si a eso se le suma una gasolina disparada, el golpe se nota todavía más en transporte, distribución y bienes básicos. Y si la Fed tarda en recortar tipos, ese dólar fuerte puede quedarse más tiempo del que muchos querrían, alargando unas tensiones que no son solo financieras, sino también muy cotidianas. Es verdad que para quien cobra en dólares viajar fuera puede resultar más llevadero, pero para el turismo que llega a Chile el efecto va en sentido contrario: el país se vuelve más caro y menos competitivo.

En el crédito, el impacto también acaba siendo muy real. Las hipotecas, los préstamos al consumo y, en general, el coste de financiarse en Chile no dependen solo de lo que ocurra puertas adentro, sino también del precio global del dinero. Si la Fed mantiene los tipos altos hasta finales de 2026, lo más probable es que el Banco Central de Chile tenga menos margen para relajar su propia política, especialmente si las tasas se mantienen por encima de lo esperado por el mercado. Tendrá que seguir vigilando la inflación y evitando que el peso se debilite demasiado, y eso suele traducirse en tipos más altos durante más tiempo. Las tasas de interés más altas encarecen préstamos personales, hipotecas y tarjetas de crédito, lo que significa crédito más caro, cuotas más pesadas y menos aire para muchas familias. Por el contrario, un descenso en las tasas de interés facilita el endeudamiento tanto para los consumidores como para las empresas. Y en el caso de quienes tienen deuda en dólares, el problema puede ser doble, porque no solo pesa más el interés, también pesa más la propia divisa.

Inversionistas y mercados financieros

Los inversionistas locales deben considerar la volatilidad cambiaria en sus portafolios. Un USD/CLP al alza puede beneficiar a quienes mantienen activos en dólares, como depósitos, bonos o acciones de empresas exportadoras. Pero también aumenta el riesgo cambiario de las inversiones en pesos. Diversificar en activos extranjeros y usar instrumentos de cobertura –como fondos mutuos en dólares, ETF globales o forwards– puede ser una estrategia prudente.

En la bolsa chilena, las empresas con ingresos dolarizados pueden tener un desempeño superior. Sin embargo, la mayor aversión al riesgo global podría golpear el apetito por acciones emergentes. Las decisiones de la Fed sobre las tasas son un referente clave: si la Fed pospone sus recortes, las bolsas podrían experimentar más turbulencia.

Además, la irrupción de la IA (inteligencia artificial) está transformando el mercado laboral y la productividad empresarial, ya que puede eliminar y crear empleos, mejorar la eficiencia y, a medio plazo, influir positivamente en los salarios.

Coyuntura de marzo de 2026: eventos recientes y perspectivas

Decision de la Fed y reacciones

En su reunión de mediados de marzo de 2026, la Fed decidió mantener la tasa de fondos federales sin cambios. Sin embargo, el comunicado adoptó un tono más agresivo que retrasó la fecha esperada para el segundo recorte de tasas hasta octubre. El mercado interpretó esto como una señal de que la Fed prioriza la lucha contra la inflación, que se mantiene en torno al 2,8%, sobre el impulso al crecimiento. La reacción fue inmediata: el dólar se fortaleció a nivel global y las expectativas de futuros recortes se moderaron.

En Chile, el dólar subió sobre los 917 pesos y los futuros indican que podría probar los 936 pesos si se mantienen las presiones externas. El peso se vio golpeado además por la caída del cobre y el shock petrolero. Los mercados financieros globales reaccionaron con ventas en acciones y repuntes en los bonos del Tesoro. El oro y la plata, que en semanas previas habían alcanzado máximos históricos, tuvieron correcciones ante el fortalecimiento del dólar.

Estrategia del Banco Central de Chile

El Banco Central de Chile anunció un paquete de operaciones diarias de venta de dólares en forward por US$ 629 millones y compras spot por US$ 125 millones. Además, emitió PDBC para absorber liquidez. Estas medidas buscan suavizar la subida del dólar sin agotar las reservas. La idea es “dar una señal” de que el banco está listo para actuar si el peso se deprecia de manera desordenada.

Para algunos analistas, la estrategia es adecuada porque evita un colapso del peso sin comprometer excesivamente las reservas internacionales. Otros sostienen que el banco debería intervenir de manera más agresiva. En cualquier caso, la coordinación con la política de la Fed es esencial: si la Fed no recorta en octubre, el Banco Central deberá decidir entre sostener la tasa alta –con el consiguiente impacto en la actividad económica– o permitir una depreciación adicional del peso.

Escenarios futuros para el USD/CLP

De cara al resto de 2026, el comportamiento del dólar en Chile dependerá de múltiples factores:

  1. Decisiones de la Fed. Si los datos de inflación y empleo en EE. UU. se moderan, la Fed podría recortar tasas hacia finales de 2026, aliviando la presión sobre el dólar. En tal caso, el peso chileno podría recuperar terreno. No obstante, si la inflación se mantiene alta o la guerra en Medio Oriente prolonga el shock energético, la Fed mantendría tasas elevadas. Cuando la Fed sube su tasa de referencia, presiona a los consumidores y empresas a gastar menos, lo que puede reducir la presión sobre los precios y ayudar a bajar la inflación.

  2. Evolución del cobre y el petróleo. Un repunte del cobre por una recuperación de China fortalecería al peso; un desplome adicional lo debilitaría. Para el petróleo, el riesgo es que el conflicto en el Estrecho de Ormuz continúe, manteniendo los precios por encima de 100 dólares y presionando la inflación chilena.

  3. Política fiscal y reformas en Chile. Las medidas del gobierno para reactivar la inversión y simplificar regulaciones pueden atraer capital y apoyar al peso. Si estas reformas se materializan rápidamente, el peso podría apreciarse. En cambio, retrasos en la implementación o incertidumbre política podrían espantar a los inversores.

  4. Sentimiento de riesgo global. La aversión al riesgo en los mercados incide en la demanda de activos seguros. Una escalada en la guerra o una recesión global puede impulsar al dólar; un alivio geopolítico puede favorecer a monedas emergentes.

Conclusiones: La trayectoria del USD/CLP para el resto de 2026 dependerá principalmente de las decisiones de la Fed, la evolución de los precios del cobre y el petróleo, y el contexto político local e internacional. Si la Fed mantiene tasas altas, el dólar podría fortalecerse, pero si recorta tasas, el peso chileno podría apreciarse. Además, la depreciación del peso chileno hace que los activos locales se vean más baratos, recuperando su atractivo para los inversionistas. En resumen, el escenario base contempla volatilidad, pero con oportunidades para el peso chileno si mejoran los factores internos y externos.

Consejos para navegantes: cómo posicionarse

Diversificación en divisas

  • Mantener parte del portafolio en dólares o activos dolarizados puede ser prudente en un entorno de dólar fuerte. Los fondos mutuos internacionales y los depósitos en dólares son opciones.

Cobertura con derivados

  • Empresas importadoras y exportadoras deberían revisar sus coberturas cambiarias. Los forward y opciones de dólar pueden estabilizar flujos de caja.

Evaluar horizontes

  • Para el corto plazo (3–6 meses), la volatilidad puede ofrecer oportunidades de trading para quienes manejan productos derivados.

  • Para el largo plazo, la clave es la estabilidad macro: un portafolio con renta fija en UF, acciones de sectores defensivos y una fracción en metales preciosos puede equilibrar riesgos.

Seguir indicadores

  • La publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), los datos de empleo en Estados Unidos y los comunicados de la Fed son referencias obligadas.

  • Asimismo, monitorear el precio del cobre y del petróleo es esencial.

  • Además, es recomendable seguir análisis técnicos y fundamentales del mercado financiero y de la política de la Fed para tomar decisiones informadas ante la volatilidad del dólar.

Conclusión

Puntos clave

Las decisiones de la Reserva Federal repercuten profundamente en la economía chilena. A través de los canales del tipo de cambio, las tasas de interés, las expectativas inflacionarias y el apetito por riesgo, la política monetaria estadounidense determina en gran medida la evolución del dólar en Chile. Marzo de 2026 ha sido un ejemplo claro: un cambio en el tono de la Fed bastó para disparar el dólar, desplomar el cobre y tensar el panorama inflacionario. Para enfrentar estos retos, el Banco Central de Chile ha desplegado una estrategia de intervenciones moderadas y calibradas, conscientes de que la autonomía es relativa en un mundo interconectado.

Perspectivas futuras

Mirando hacia adelante, la trayectoria del dólar dependerá de la batalla global contra la inflación, de la evolución de los conflictos geopolíticos y de la capacidad de Chile para implementar reformas internas que fortalezcan su economía. En un entorno tan incierto, la prudencia, la diversificación y la información serán aliados imprescindibles para empresas, inversionistas y consumidores.

FAQ

Porque el dólar es la moneda de referencia global. Cuando la Fed sube tasas, los inversionistas prefieren activos en dólares, lo que fortalece la divisa estadounidense y suele debilitar monedas emergentes como el peso chileno, elevando el tipo de cambio USD/CLP.

Las tasas de la Fed influyen en las tasas globales de financiamiento. Si suben, aumenta el costo del crédito internacional, pueden salir capitales desde Chile hacia EE.UU. y se encarece el financiamiento para empresas, hogares y el Estado chileno.

Una política monetaria más restrictiva suele fortalecer el dólar y presionar a la baja el precio del cobre. Como el cobre es la principal exportación chilena, su caída reduce ingresos externos, debilita el peso y puede aumentar presiones inflacionarias internas.

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