- La inteligencia artificial sigue dominando el mercado: la escasez estructural de chips y memoria HBM mantiene vivo el rally tecnológico, con Hynix, Samsung y Micron emergiendo como los grandes ganadores industriales de la nueva carrera por la IA.
- El mercado vive entre el “TACO Trade” y el “NACHO Trade”: mientras la bolsa sigue descontando crecimiento y desescalada geopolítica, el mercado de bonos empieza a reflejar un escenario de petróleo alto, inflación persistente y tipos elevados durante más tiempo.
- La gran diferencia frente al año 2000 es que esta vez sí hay beneficios reales: las grandes tecnológicas mantienen márgenes elevados y monetizan rápidamente la IA, evitando por ahora el colapso de rentabilidad que sí ocurrió durante la burbuja puntocom.
- La inteligencia artificial sigue dominando el mercado: la escasez estructural de chips y memoria HBM mantiene vivo el rally tecnológico, con Hynix, Samsung y Micron emergiendo como los grandes ganadores industriales de la nueva carrera por la IA.
- El mercado vive entre el “TACO Trade” y el “NACHO Trade”: mientras la bolsa sigue descontando crecimiento y desescalada geopolítica, el mercado de bonos empieza a reflejar un escenario de petróleo alto, inflación persistente y tipos elevados durante más tiempo.
- La gran diferencia frente al año 2000 es que esta vez sí hay beneficios reales: las grandes tecnológicas mantienen márgenes elevados y monetizan rápidamente la IA, evitando por ahora el colapso de rentabilidad que sí ocurrió durante la burbuja puntocom.
Después de que Donald Trump calificase de inaceptable la respuesta de Irán a la última propuesta de paz estadounidense, la semana comienza con cierta aversión al riesgo, revirtiendo parte de las subidas que vimos la semana pasada. Ahora que la gran parte de la temporada de resultados empresariales ha concluido, la atención de los inversores se centrará en mayor medida en el estrecho de Ormuz y en si mejora el tráfico a través de este punto estratégico.
En cualquier caso, las empresas ligadas a la IA siguen subiendo. Como ocurre cada vez que el mercado busca dónde encontrar el crecimiento, termina regresando a la tecnología y, más que nunca, a la inteligencia artificial, que ha vuelto a imponerse como el principal motor del mercado.
La tesis alcista se basa en que la demanda de infraestructura IA sigue creciendo mucho más rápido que la oferta. Las grandes tecnológicas continúan anunciando inversiones masivas en centros de datos, chips y capacidad computacional, mientras que la escasez de memoria avanzada y semiconductores de alta gama permite mantener precios elevados y márgenes muy altos.
El mercado actual se basa en la creencia de que “no habrá suficientes chips para todos”.Históricamente este tipo de narrativas suelen funcionar durante un tiempo… hasta que llega nueva capacidad, cae la rentabilidad o se produce una desaceleración económica.
HSM: el nuevo tridente del mercado de IA
La inteligencia artificial ha convertido a las GPUs en el activo estrella del mercado, pero detrás del rally de compañías como NVIDIA existe otro grupo de empresas mucho menos visible que se está convirtiendo en uno de los mayores ganadores bursátiles del ciclo: los fabricantes de memoria HBM.
Hynix, Samsung y Micron forman ya el gran “tridente” del mercado de memoria avanzada, una tecnología crítica para el desarrollo de la inteligencia artificial. La HBM (High Bandwidth Memory) permite alimentar a las GPUs con enormes cantidades de datos a gran velocidad y con menor consumo energético, algo imprescindible para entrenar y ejecutar modelos cada vez más complejos.
El problema para el mercado es que la demanda está creciendo mucho más rápido que la capacidad de producción. Las grandes tecnológicas están acelerando sus inversiones en centros de datos y capacidad computacional ante la carrera por dominar la IA, lo que ha provocado una auténtica escasez estructural de memoria avanzada.
Hoy el mercado ya no solo pregunta cuántas GPUs puede vender Nvidia, sino cuánta HBM existe disponible para acompañarlas. Sin suficiente memoria, gran parte de la potencia de cálculo queda desaprovechada.
Ahí es donde aparecen Hynix, Samsung y Micron. Fabricar este tipo de memoria requiere procesos extremadamente complejos, empaquetado avanzado y años de desarrollo, lo que dificulta enormemente aumentar la oferta rápidamente.
Por eso el mercado está premiando a estas compañías. La IA no solo está impulsando el software o las plataformas digitales. También está creando un nuevo ciclo industrial donde la memoria se ha convertido en uno de los mayores cuellos de botella del mundo tecnológico.
Corea es la clave del éxito
Samsung y Hynix han duplicado con creces su valor este año, alcanzando sus máximos históricos, que podrían seguir marcando registros récords debido a un mayor crecimiento gracias a la insaciable demanda de sus chips y a sus aún bajas valoraciones.
El mercado también se ve impulsado por la iniciativa del presidente Lee Jae Myung de convertir las acciones en un pilar fundamental de la riqueza familiar, mediante la introducción de reformas para fortalecer el gobierno corporativo y mejorar la rentabilidad para los accionistas.
La semana pasada puso de manifiesto, una vez más, la sorprendente divergencia entre los máximos históricos alcanzados por los mercados bursátiles y la continua incertidumbre geopolítica y la interrupción de las cadenas de suministro.
Samsung todavía cotiza a tan solo seis veces sus previsiones de beneficios futuros, y SK Hynix a 5,3, una fracción de las 22 de Nvidia Corp.
Del “TACO Trade” al “NACHO Trade”
Después de meses hablando del famoso “TACO Trade” —la idea de que Trump siempre termina reculando cuando las tensiones económicas empiezan a afectar a los mercados— Wall Street empieza a adoptar un nuevo concepto: el “NACHO Trade”.
El término hace referencia a “Not A Chance Hormuz Opens”, es decir, la creciente sensación en el mercado de que el Estrecho de Ormuz podría permanecer parcialmente bloqueado durante más tiempo del esperado. Y eso tiene implicaciones enormes para la inflación, el petróleo, bancos centrales y bonos.
La gran diferencia es que mientras las bolsas siguen marcando máximos históricos gracias al impulso de la inteligencia artificial y los beneficios empresariales, el mercado de bonos ya está empezando a descontar un escenario mucho más incómodo: petróleo persistentemente alto, inflación más resistente y tipos de interés elevados durante más tiempo.
Por eso el “NACHO Trade” está provocando movimientos muy agresivos en la curva de tipos estadounidense. Los rendimientos de los bonos a largo plazo siguen subiendo mientras el mercado reduce las expectativas de recortes de tipos para 2026. Es decir, Wall Street empieza a asumir que la Reserva Federal podría tardar mucho más en relajar su política monetaria si el shock energético continúa presionando la inflación.
Lo interesante es que ahora mismo conviven dos narrativas completamente opuestas en los mercados. Por un lado, el “TACO Trade” sostiene que Trump terminará buscando acuerdos y evitando una escalada total en Oriente Medio o China para proteger la economía y Wall Street. Pero al mismo tiempo, el “NACHO Trade” refleja que el mercado de bonos no termina de creerse una normalización rápida del petróleo ni de las cadenas energéticas globales.
Y ahí aparece probablemente la gran anomalía actual del mercado: mientras los bonos descuentan inflación persistente y energía cara, la renta variable sigue actuando como si el crecimiento económico fuese a mantenerse intacto gracias a la inteligencia artificial, el gasto en infraestructura tecnológica y unos resultados empresariales sorprendentemente sólidos.
La clave será comprobar cuál de los dos mercados tiene razón. De momento, el “TACO Trade” sigue dominando el sentimiento inversor y las bolsas continúan actuando bajo una lógica de crecimiento, apoyadas por la inteligencia artificial, los sólidos resultados empresariales y la expectativa de que Trump terminará priorizando la estabilidad económica frente a una escalada total. El petróleo sigue siendo el principal riesgo, pero mientras el ciclo de inversión en IA mantenga el crecimiento de beneficios y el mercado siga confiando en una normalización gradual de las tensiones geopolíticas, Wall Street continúa encontrando argumentos para seguir subiendo.
Comportamiento del S&P 500
Con las últimas subidas el S&P 500 está en camino de alcanzar una rentabilidad del 20% en 2026, lo que supondría su cuarto año consecutivo con subidas de dobles dígitos.
Desde principios de 2023, el S&P 500 ha subido un impresionante +93%. Si esto ocurre, supondría sólo la segunda etapa de al menos 4 años consecutivos de rentabilidad anual de dos dígitos desde el debut del índice en 1957. El único otro caso fue en la burbuja puntocom, cuando el índice subió un 20% durante cinco años consecutivos, de 1995 a 1999.
La gran diferencia frente a otras burbujas históricas es que esta vez el mercado sigue respaldado por beneficios empresariales y una demanda real de infraestructura tecnológica.
La gran diferencia frente a la burbuja puntocom
Uno de los elementos más importantes del rally actual es que, a diferencia de lo ocurrido durante la burbuja tecnológica de finales de los años 90, la inversión masiva en inteligencia artificial todavía no está destruyendo la rentabilidad empresarial. En aquel momento, el exceso de inversión terminó provocando un colapso del retorno sobre el capital, especialmente por la sobrecapacidad creada en telecomunicaciones e internet. Hoy, sin embargo, las grandes compañías tecnológicas siguen manteniendo márgenes elevados y una fuerte generación de beneficios pese al enorme aumento del gasto en centros de datos, chips y capacidad computacional.
La clave está en que el retorno sobre el capital sigue muy por encima del coste de financiación. Es decir, el llamado “Wicksellian Spread” continúa ampliamente positivo, algo fundamental para entender por qué las empresas siguen acelerando la inversión en IA. Mientras las compañías obtengan retornos suficientemente elevados frente al coste del capital, el mercado seguirá premiando el gasto en infraestructura tecnológica. Esa es probablemente la mayor diferencia respecto al año 2000: el exceso de inversión todavía no está destruyendo rentabilidad.
Además, la demanda de infraestructura vinculada a la IA continúa creciendo más rápido que la oferta disponible. Los fabricantes de semiconductores y memoria siguen operando en un entorno de escasez estructural, lo que permite mantener precios elevados y márgenes sólidos incluso en un contexto de desaceleración económica global. Muchas de estas compañías continúan cotizando además a valoraciones relativamente moderadas si se comparan con gigantes como Nvidia, lo que mantiene vivo el potencial alcista del sector.
Otra gran diferencia respecto al año 2000 es que esta vez la inteligencia artificial no depende únicamente de expectativas futuras. La monetización ya está ocurriendo. Las grandes tecnológicas están logrando transformar rápidamente el auge de la IA en ingresos reales a través de servicios cloud, software empresarial, publicidad, automatización y centros de datos. El mercado ya sabe que la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino una nueva capa estructural de la economía global.
Además, el auge actual no se limita únicamente a Silicon Valley. Buena parte de los beneficiarios industriales de esta revolución tecnológica se encuentran en Asia, especialmente en Corea del Sur, Taiwán y Japón, donde se concentran los fabricantes de chips de memoria, sistemas de refrigeración y componentes esenciales para los centros de datos. Estados Unidos lidera la narrativa de la IA, pero Asia está capturando una parte creciente de los beneficios industriales de esta nueva carrera tecnológica.
Reunión entre Trump y Xi
Más allá de los titulares diplomáticos o de posibles acuerdos comerciales puntuales, el verdadero foco de la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping estará en comprobar hasta qué punto Estados Unidos está dispuesto a suavizar la presión tecnológica sobre China. El mercado no espera una reconciliación estructural entre ambas potencias, pero sí una tregua temporal que permita reducir tensiones en plena desaceleración global y evitar nuevos shocks en las cadenas de suministro.
Uno de los aspectos más importantes será el lenguaje utilizado sobre Taiwán y semiconductores. La sensación en los mercados es que Trump podría priorizar acuerdos económicos rápidos —compras agrícolas, exportaciones estadounidenses o inversiones cruzadas— frente a una estrategia más agresiva de contención tecnológica. Eso explicaría por qué en los últimos meses se han moderado algunas restricciones sobre chips avanzados y por qué China sigue intentando ganar tiempo mientras fortalece su industria tecnológica y militar.
El problema es que la rivalidad ya no gira únicamente en torno al comercio. La verdadera batalla está en la inteligencia artificial, los chips, las tierras raras, la ciberseguridad y el control industrial del futuro. China ha demostrado durante la guerra comercial que posee herramientas de presión extremadamente potentes, especialmente en materiales críticos y cadenas de suministro industriales donde Occidente sigue teniendo dependencia.
Por eso, aunque el encuentro pueda generar optimismo de corto plazo en bolsa, el mercado empieza a asumir que la fragmentación tecnológica global seguirá avanzando. La cuestión ya no es si habrá desacoplamiento entre Estados Unidos y China, sino qué sectores quedarán atrapados primero en esa nueva guerra fría económica.
EEUU se acerca a su primera gran regulación crypto
El Senado estadounidense debatirá esta semana la Ley Clarity, que podría convertirse en el primer gran marco regulatorio integral para las criptomonedas en EEUU.
El proyecto busca crear por primera vez un marco regulatorio claro para los activos digitales en Estados Unidos, algo que la industria lleva reclamando desde hace años y que muchos inversores consideran clave para la siguiente gran fase alcista del sector.
El principal punto de conflicto sigue estando en las stablecoins, las criptomonedas vinculadas al dólar. Los bancos tradicionales llevan meses presionando para impedir que las empresas cripto puedan ofrecer rendimientos o incentivos similares a los depósitos bancarios, ya que temen una fuga masiva de depósitos hacia plataformas digitales. El miedo del sector financiero es que las stablecoins terminen funcionando como una cuenta bancaria paralela, pero fuera del sistema tradicional.
El acuerdo alcanzado en el Senado intenta buscar un punto intermedio. Las empresas cripto no podrán ofrecer intereses directos por mantener stablecoins, pero sí podrán seguir ofreciendo recompensas vinculadas al uso de sus plataformas y redes blockchain. Es decir, Washington empieza a aceptar parcialmente que el modelo financiero digital no puede eliminarse, sino regularse.
La importancia de esta ley va mucho más allá de Bitcoin. Lo que realmente está en juego es quién controlará la próxima generación del sistema financiero. Las stablecoins se han convertido en una amenaza potencial para el modelo clásico de depósitos bancarios porque permiten mover dólares digitales de forma prácticamente instantánea, global y con costes muy reducidos.
No es solo “crypto sí o no”. Es una pelea sobre quién controla el ahorro y los depósitos del futuro.
Eventos de la semana
EEUU
Los datos del IPC en Estados Unidos que se publicarán el martes, serán lo más relevante de la semana.
Se prevé que la inflación haya aumentado, impulsada principalmente por el alza de los precios de la gasolina debido al conflicto en Oriente Medio. Los inversores estarán atentos para ver hasta qué punto el aumento de los precios de la energía se ha reflejado en la inflación general.
Estos datos serán especialmente importantes después de que las cifras de empleo no agrícola mostraran que la economía añadió el doble de puestos de trabajo de lo previsto el mes pasado, lo que se suma a las recientes pruebas de una economía resiliente y deja abierta la posibilidad de que una mayor demanda esté alimentando la inflación.
Para el futuro presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, es probable que estas cifras acaben con cualquier posibilidad de un recorte de tipos a corto plazo. Un mercado laboral resiliente aumenta el riesgo de que el alza de los costes energéticos se traduzca en un incremento generalizado del precio de la energía.
Según datos recientes, los mercados reflejaban el viernes una probabilidad del 16% de una reducción de los tipos de interés de 25 puntos básicos para septiembre.
El miércoles también se publicarán los datos de precios al productor correspondientes a abril, que darán una idea de las presiones inflacionarias.
Otros datos incluyen las cifras de ventas de viviendas existentes de abril, que se publicarán el lunes. Los datos de ventas minoristas de abril, que se darán a conocer el jueves, indicarán si los consumidores tienen la suficiente confianza como para gastar a pesar del aumento de los precios de la energía. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo también se publicarán el jueves, seguidas de las cifras de producción industrial de abril, que se darán a conocer el viernes.
Eurozona
El calendario de la eurozona será escaso, mientras que el jueves, será festivo en varios países.
El martes se publicarán los datos definitivos de inflación de Alemania correspondientes a abril, así como el indicador de confianza económica ZEW de mayo. Ese mismo día, se darán a conocer los datos de producción industrial de Italia correspondientes a marzo.
El IPC final de Francia correspondiente a abril se publicará el miércoles. Los datos de producción industrial de la eurozona de marzo, la segunda estimación del PIB del primer trimestre y la estimación preliminar del empleo, también para el primer trimestre, se publicarán el miércoles.
Los datos definitivos del IPC de abril para España se publicarán el jueves y para Italia el viernes.
Reino Unido
En el Reino Unido, los inversores en bonos del Estado y libras seguirán analizando detenidamente las consecuencias de las recientes elecciones locales, en las que el Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer sufrió una gran derrota.
La pregunta clave para los mercados es si la posición del primer ministro Starmer se debilitará lo suficiente como para que ceda el paso a un político laborista más de izquierdas. El temor a que el gasto aumente más allá probablemente sacudiría no solo a los bonos, sino también a la libra, que se ha mostrado bastante resistente últimamente.
Si Starmer evita un desafío al liderazgo, el Discurso del Rey del miércoles podría ser una oportunidad para que exponga sus planes para mejorar la situación de su partido.
China
Todas las miradas están puestas en la visita de Trump a China, donde se reunirá con el líder chino Xi Jinping. Los mercados seguirán de cerca cualquier anuncio sobre comercio, inteligencia artificial, aranceles y la guerra en Irán.
Pekín también tiene previsto publicar el lunes los datos de inflación de abril. Se espera que el crecimiento de los precios al consumidor se haya moderado ligeramente hasta el 0,8% interanual, mientras que se prevé que el índice de precios al productor haya aumentado hasta el 1,7%.
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